Expreso

Una nueva modalidad delictiva en los tribunales de justicia acaba de poner al descubierto la Oficina de Control de la Magistratura (Ocma) que jefatura la jueza suprema, Elcira Vásquez Cortez, luego de ser detenido un seudoabogado literalmente con “las manos en la coima”.
Se trata de una novedosa manera de actuar de los llamados “tinterillos” (seudoabogados), en este caso en la Corte Superior de Lima Norte, por lo que han sido denominados como los “marcas judiciales”, para lo cual se coluden con malos secretarios de los ámbitos civiles y penales de dicha sede judicial, según las pesquisas realizadas hasta el momento.

Estos “marcas judiciales”, con la finalidad de esquilmar a los litigantes, hacen previamente una suerte de seguimiento de los procesos donde los interesados guardan expectativas para ganar sus juicios, a quienes abordan y prometen el “oro y el moro” a favor de sus procesos.Lo curioso de todo ello es que los “marcas judiciales”, según se informó, ya conocen físicamente a los litigantes por interceptar en las inmediaciones de la Corte Superior de Lima Norte o, en todo caso, en un complejo comercial aledaño, para lo cual tienen que necesariamente haber contado con la “ayuda” de los secretarios de las causas para reconocer a sus víctimas y contactar con ellas.
Eso fue lo que hizo el “tinterillo” Michael Roberto Esquives Portuondo, quien, al momento de su captura con US$ 100 en su poder, producto del dinero que había solicitado como “cuota inicial” al empresario Víctor Reyes Chunga, simplemente dijo que “todo se trataba de una equivocación”.

El dato
Ahora, según se anunció en medios judiciales, Esquives Portuondo podría ir a la cárcel unos 8 o 10 años, por haber cometido delito contra la fe pública (por tener un carnet falso de abogado), independientemente de los cargos que deberá afrontar por tráfico de influencias en agravio del Estado.