Este año, o mejor dicho el año pasado -que raro decirlo no?-, pensé que la navidad iba a ser diferente, y no exactamente para mejor, sino todo lo contrario. Leí hace poco lo siguiente: "El ser humano es emocional, antes que racional."; no podría estar más de acuerdo con la mencionada frase.
¿A qué apelan las grandes tiendas en sus campañas publicitarias? No creo que al simple hecho de comprar porque sí: apelan al amor, al cariño, a la unión familiar. Una relación de consecuencia muy dudosa que, sin embargo, logra que estas empresas ganen millones a costa de todos los que queremos tener un hogar cálido y cercano, mas no sabemos cómo lograrlo.
¿Un televisor vuelve a una familia más expresiva y sincera? ¿Un iPod o MP3 nos ayuda a acercarnos más con el hermano con quien sólo hablamos para pelear y lastimarnos? ¿Un home theater nos hace vivir en realidad sin salir de casa? ¿No será que estos aparatos envés de unirnos nos alejan de los que más queremos? No estoy luchando por una Navidad sin regalos -Dios nos libre!-, sino que quiero resaltar el hecho de que la navidad es mágica (como dice la campaña de una conocida tienda por departamento) pero no por lo que compremos, sino por lo que damos de nosotros mismos hacía las personas a quienes estamos agradecidos.
No es necesario un peluche envuelto en una caja; basta con un gesto sincero de amistad, una noble acción de caridad, un valioso "te quiero" para hacer del más triste una persona nueva, llena de vida porque vida es lo que le hemos dado.
¿Por qué recién escribo esto ahora, cuando ya pasó bajada de reyes? ¿Un poco tarde no? Lo hago porque necesitaba haber pasado esto primero y no hablar desde una simple proyección sobre lo que hubiera ocurrido.
Como comenté, pensaba que la navidad sería prácticamente como cualquier otro día, la espera de está fecha ya no rebalsaba de ilusión como en los años de infancia. Pero agradecido estoy que estaba equivocado, la magia estaba en mí, no en el regalo, y era yo quién debía compartirla con el resto, hacer que las cosas sucedan.
Así es como comencé a llamar a todos los amigos -para variar gastando saldo- luego de recorrer medio distrito en busca de una tarjeta Claro de 10 soles y enterarme que la tienda de la esquina (justo a la que no fui) tenia la bendita recarga.
Como no tenía mucho saldo pero sí una larga lista de patas a quienes llamar, decidí ser práctico: Un rápido "Feliz Navidad!" y cuelgo al toque -jaja, a todos dejaba con la miel en los labios-. Lo mismo hice en Año Nuevo. Ven, ¡No es tan difícil ser un buen amigo!
Finalmente, todo lo que quise decir se puede resumir en una sola frase (que seguro han visto en la tele el mes pasado): ¡EN ESTA NAVIDAD -la que pasó-, EL MEJOR REGALO ERES TÚ! En mi caso, simplemente lo sé.
Publicado por: a20060911 Visto: 1812 veces -

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