Pruebita psicológica
La verdad es que este es un tema muy preocupante para los psicólogos y más difundido de lo que se cree. Yo ya escribí algo sobre esto aquí.

Ahora solo quiero contar lo que me ha pasado ayer: a eso de las 3 de la tarde mi secretaria me anunció que había un economista en la puerta buscando a alguien que lo ayude con un test. Como se me pararon las antenas, sospechando (correctamente, como veremos) que había un problema de mal uso de instrumentos, lo hice pasar a mi oficina para escucharlo. Pues bien, se trataba de un economista joven, quien con todo desparpajo traía en la mano la prueba de BarOn de inteligencia emocional la cual según dijo, "ya habían aplicado". Como ni él ni nadie en su oficina tenía idea de que hacer con ese material había venido a que alguien le diera el manual o "esas tablas que dicen que hay" porque le habían dicho que en el Departamento de Psicología teníamos pruebas y quería que se las diéramos.

La verdad es que fué el colmo! que desfachatez la de estas personas. El economista me dijo que trabajaba en una consultora, que la prueba seguramente la habían bajado de internet (no sabía, o se hizo el que no sabía), que la había tomado otra persona quien -reconocíó- tampoco era psicólogo, y que no entendían nada ni sabían para qué servía ni como se calificaba y que queria por eso que alguien le diera el manual. Así de sencillo, así de fácil.


¿De cuando aquí las "consultoras" trabajan de esa manera? ¡Qué consultora de terror debe ser esa que hace que cualquiera tome pruebas psicológicas sin saber ni por qué ni para qué! ¿Esos son los "estándares" con los que se trabaja? ¿Y que hacemos los psicólogos al respecto, cuando nos damos cuenta?

Este economista tuvo la mala suerte de encontrarse conmigo no solamente llevando una prueba y haciendo mal uso de ella, sino una de inteligencia emocional, constructo que no me gusta y al que he criticado varias veces (ver por ejemplo aquí). Por supuesto que lo mandé a rodar rápidamente, no sin antes darle una "charla" que espero no le haya entrado por una oreja y salido por la otra. Lamentablemente me pareció que si bien entendió lo que le dije, no estaba muy dispuesto a modificar su comportamiento porque hasta el final me pedía que le diera algún nombre de alguien que sí lo pudiera ayudar. Debe estar presionado por la "consultora"...

En el fondo, lo que esto revela además de la informalidad con que se hacen las cosas en el país, es una tremenda falta de respeto por el trabajo psicológico, de lo cual en parte somos responsables los mismos psicólogos porque hemos hecho de la nuestra una profesión invisible (tomo el término de Norma Reátegui) en el imaginario social. Nadie cuenta con psicólogos para resolver nada, y todos se creen con derecho a incursionar en la psicología con mínima o ninguna preparación. Y a usar pruebas de manera silvestre... Tema complejo la verdad, y de muy difícil solución por lo menos en el corto plazo.