Por Antonio Zapata
En el Perú actual la enseñanza universitaria se apoya en separatas. Normalmente, son fotocopias de capítulos provenientes de distintos libros. Para ello, en todo pabellón universitario existe un centro de fotocopiado que reduce a cero, en instantes, los derechos de autor. Aunque, el problema principal es el tipo de conocimiento que surge de esta práctica. Se trata de un pensamiento fragmentado, que aprende chispazos, pero carece de visión de conjunto. La ausencia de panorama impide conocer en profundidad, comprender las causas lógicas.
Por su parte, la visión panorámica se adquiere leyendo muchos buenos libros completos. Un libro se articula pensando en un argumento de conjunto, que vincula los capítulos alrededor de un parecer. Por su parte, un capítulo por separado nunca logra transmitir el conjunto del argumento. Peor aún, reunir capítulos provenientes de libros muy distintos puede acabar confundiendo.
Así, la forma cómo se enseña en las universidades propende al retraso de las elites. La población universitaria es privilegiada porque logrando una educación superior accede al trabajo profesional. Pero, si no entiende bien las razones de las cosas, estamos ante unas elites con serias dificultades para liderar.
Sin embargo, en los últimos años un conjunto de publicaciones en diversos campos enfrentan estos males de la educación superior. Se trata de libros pensados como síntesis de la materia y orientados a la enseñanza universitaria. Unos años atrás, la Red para el Desarrollo de las CCSS publicó dos importantes textos. Se trata de una historia del Perú moderno, que se debe a Carlos Contreras y Marcos Cueto; y de una síntesis de la problemática antropológica en el Perú, gracias a Carlos Iván Degregori.
En esta dirección acaba de aparecer La filosofía entre nosotros: cinco siglos de filosofía en el Perú, escrito por Augusto Castro, bajo el sello editorial de la PUCP. Este libro recorre el pensamiento filosófico peruano desde la llegada de los españoles y concluye con Augusto Salazar Bondy. En solo 320 páginas, su propósito es estudiar los principales pensadores con trasfondo filosófico, antes que a filósofos especializados, quienes son una creación reciente.
Así, no sorprende que Santa Rosa de Lima tenga un lugar, puesto que su caso ha sido un tema constante de la reflexión peruana. Considerada en una época como símbolo máximo de lo criollo, identificando un sentimiento distinto al español peninsular, el prestigio de la santa atraviesa un declive muy fuerte en nuestros días. Ahora es considerada una demente, que martirizó su cuerpo en forma masoquista.
Pero, leyendo al filósofo Noé Zevallos, Castro muestra un principio que los historiadores valoramos con singular intensidad. Poner las cosas en su tiempo. Preguntarnos por lo específico del pasado y no criticar desde el presente. En este sentido, el libro de Castro resuelve el dilema de Santa Rosa. Ella era venerada por la gente de sus días, porque encarnaba sus propios valores.
Asimismo, la explicación del siglo XX es también consistente. Iniciado con la tensión entre positivismo y espiritualismo, el debate intelectual había derivado, a mediados de los sesenta, en la filosofía de la liberación que desarrolló Salazar Bondy. Por otro lado, un libro anterior de Castro está dedicado a Mariátegui, Haya y Belaunde, por lo cual estos tres autores no aparecen en el texto que comentamos. Los lectores posiblemente extrañarán esta ausencia. Sobre todo, porque Salazar Bondy estaba respondiéndoles a los tres.
Como integrante de la generación del cincuenta, Salazar incorporaba las categorías que había producido la generación del veinte, a la que pertenecen Haya, Mariátegui y Belaunde, quizá la más relevante generación intelectual peruana del siglo XX. Pero, Salazar integraba lo que consideraba positivo de los tres y trataba de superarlos. Así, construía su propia dialéctica, para hallar el nuevo camino del Perú.
Pocas veces aparecen libros tan orgánicos sobre el pensamiento nacional. Por ello, el libro de Augusto Castro ha de ser leído por varias generaciones de estudiantes universitarios como iniciación a la filosofía peruana. Es alentador comprobar que progresivamente las editoriales nacionales refuerzan el libro de enseñanza universitaria. Es una herramienta indispensable y tiene un importante papel que cumplir en la formación de los futuros dirigentes del país.
*Publicado en La República 24/06/09







