Actuamente, vivimos en una sociedad llena de conflictos; no son respetados los derechos de los individuos y el maltrato se hace presente en todos los campos o ámbitos de la vida diaria. Existen diversos tipod de maltrato: físico, sexual, emocional o psicológico, por descuido o abandono, etc. Sea cual sea el tipo de maltrato, este atenta contra la integridad física y emocional de la víctima. En este espacio, se comentará sobre el maltrato hacia un sector indefenso de la sociedad y que, en la mayoría de los casos, permanece en silencio, pese a los abusos que recibe por parte de los familiares, instituciones públicas, etc.: el maltrato hacia las personas de la tercera edad.

El maltrato hacia los ancianos se puede dar de muchas maneras. Una de las más frecuentes es el maltrato psicológico, es decir, no físico.

De acuerdo a las estadísticas del PNCVFS, en el ámbito familiar el tipo de violencia que mayoritariamente se ejerce contra los adultos mayores es el maltrato psicológico hasta en un 95%, siendo la agresión más frecuente; los insultos un 85%; la humillación y desvalorización un 66,3%; amenazas de muerte un 40% y ledrazo un 48,8%.

Entre las causas de este maltrato, se encuentran el carácter dominante del agresor, los celos, la actitud controladora, motivos económicos y sociales, la falta de comunicación entre los ancianos y sus agresores, la falta de paciencia, la falta de conciencia de lo que significan los ancianos, la sobrecarga física o emocional de su cuidador, el uso desmedido del alcohol, la incapacidad emocional de parte del cuidador que se vuelve agresor, etc. Para poder hacer frente a este tipo de problema que acarrea nuestra sociedad, es necesario la ayuda de la familia, los amigos, profesionales, etc. Las posibles soluciones para este problema son las siguientes: revalorar el aporte de los adultos mayores en la familia y sociedad, crear ambientes seguros donde los ancianos se sientan útiles y productivos donde reine el afecto y respeto hacia ellos.

Desafortunadamente, las personas de la tercera edad no sufren únicamente el maltrato familiar; fuera de sus hogares, son dejados de lado y no son considerados. El Gobierno no plantea solución alguna para integrar a estas personas en la sociedad. Por el contrario, no les brinda las atenciones que ellos necesitan. Los ancianos tienen que hacer largas colas para poder cobrar sus pensiones mensuales, las que, a duras penas, les son suficiente para sobrevivir. En cuanto a los servicios de salud brindados por el Gobierno, estos no son los adecuados y también los obligan a hacer largas esperas para poder ser atendidos o recibir los medicamentos que ellos requieren. El Gobierno debería preocuparse por "Fomentar su integración, generando en la comunidad espacios integrados e intergeneracionales" según la página web de Mindes.