En Montevideo, camino de Buenos Aires, con un amigo muy apreciado, aquel que estuvo en los dos días más tragicos que tuve (casi muero en Ayacucho y cuando me quede sólo con mis hijas), pude confirmar que los casos de los padres desprotegidos no son una constante en el país. El efecto negativo es una realidad en América Latina.

He dictado clases en buena parte de Latinoamérica y soy consciente que al padre poco se le reconoce en la formación de los hijos. Craso error.

De mi padre aprendí que se les debe apoyar, así no esten de acuerdo en sus decisiones. Que muchas veces es mejor el silencio que la crítica destructiva. De eso jamás me olvidaré porque nunca estuvo de acuerdo con mi matrimonio, pero se calló y aguantó un destino trágico.

De él también aprendí que a veces es bueno pensar en el día a día y no dejar pasar algunas oportunidades.

Lo que jamás logré asimilar de mi padre fue su humildad, a pesar que le molesta. Lo que él consiguio en la vida lo ganó con su esfuerzo. Lo que avancé yo, fue prácticamente recorrido por él desde el inicio. Él fijo mi universidad, mi carrera y también algunas decisiones. No me gusta ser abogado, no me gusta tener una condición ajena a mi universidad como si hubiera estudiado en otra y tampoco me gusta depender de terceros.

Sin embargo, la carrera que no me gusta, me permitió avanzar en muchas cosas. Y fue justamente cuando menos la quería, la que más me ayudó porque tuve que recorrer nuevos caminos académicos y construir una teoría que parecía ficción. Como padre no podía permitir tanto abuso de parte de una bestia envestida de jueza. Peor aún no podía admitir la discriminación a mi condición de padre de parte de la Ley.

Se recorrió mucho desde el 2006 en que comencé el tema de los derechos paterno filiales. En ese momento, ni las editoriales querían saber del tema y me veían como bicho raro.

Hoy, la historia es distinta. Artículos publicados en casi toda América Latina y España, así como una serie de conferencias, y modificaciones legales no hacen sino confirmar que si luche por mis hijas para recuperarlas fue porque mi papá siempre me apoyó.

A él las gracias.

MBT