Somos concientes de que la inseguridad ciudadana incide negativamente en el desarrollo social, cultural, económico y educativo de nuestro país. Por eso se tiene que encontrar, con urgencia, medidas que solucionen esta problemática. La policía, en conjunto con los gobiernos locales, y, también, la sociedad civil tienen que trabajar para proponer y hallar dichas medidas. En el siguiente artículo, nosotros, como parte de la sociedad civil, expondremos algunas soluciones que podrán disminuir la gravedad del problema. En esta ocasión, basaremos nuestras soluciones en los ámbitos social, educativo y policial.

En el ámbito social, nos centraremos en cuatro puntos. En primer lugar, se encuentra el programa de resociabilización de jóvenes de la calle. Este consiste en otorgar opciones laborales, culturales o sociales que incentiven un adecuado uso del tiempo libre en los jóvenes. Por eso, estas opciones deben de ser atractivas, que recreen y tengan sentido integrador. En segundo lugar, está el ofrecimiento de oportunidades laborales para la población penal. Si se capacita a un ex interno este puede trabajar con las habilidades despertadas en la capacitación y, así, no caerá otra vez en la delincuencia y criminalidad. En tercer lugar, está la información para la participación. La población debe tener acceso a encuestas y estadísticas sobre la inseguridad ciudadana. “Tener una amplia disponibilidad de información contribuye a perfeccionar la política desarrollada en materia de seguridad ciudadana”1. En cuarto lugar, se encuentra la existencia de un centro de asistencia a las víctimas para que se les pueda brindar ayuda psicológica, dependiendo del nivel de violencia. Como afirma el Instituto de Defensa Legal: “El desarrollo de la problemática victimológica y la asistencia interdisciplinaria de las víctimas sirve para atenuar graves consecuencias que ocasionen los delitos tanto el aspecto individual, como el familiar y el social”.

En el ámbito educativo, el sistema actual en el Perú no consta de métodos que enseñen a los niños desde pequeños a no resolver sus riñas de manera violenta. Es bueno, sin importar su edad, inculcar a los niños el respeto hacia los demás para, así, convivir en armonía en la sociedad. También, es necesario combatir la deserción escolar, pues esto vincula a los jóvenes a no asistir a las escuelas y darse al abandono (punto de inicio de la violencia juvenil en las calles).

Y, por último, en el ámbito policial, se les debe dar importancia a dos aspectos. En el primer aspecto, está la descentralización jurisdiccional y geográfica. Esta se refiere a separar por niveles de gravedad los delitos cometidos en determinados lugares y circunstancias: no se puede imponer con una misma pena a alguien que robó y a otro que mató. En el segundo aspecto, se debe observar una clara división de funciones de los policías. Nuestro sistema de seguridad debe separar adecuadamente las funciones y estar debidamente dirigido y vigilado por un especialista en dicho aspecto.

En conclusión, la seguridad ciudadana es un bien público que el Estado debe garantizar y proteger. Es cierto que no hay estadísticas concretas que muestren el incremento o disminución de la seguridad ciudadana, pero este es un tema que no solo acontece en el Perú, sino también se da en toda Sudamérica. Por ello, las medidas para erradicarla deben ser cautelosas y no caer en soluciones inmediatistas, y, a su vez, negativas.

1 Instituto de Defensa Legal. Puntos básicos para un programa de seguridad ciudadana. http://www.seguridadidl/org.pe/puntosc.htm, 26/10/06, 23:00 horas.

Bibliografía

1. Caviglia, Franco
2002 “Puntos básicos para un programa de seguridad ciudadana”.
Seguridad ciudadana.
http://www.seguridadidl/org.pe/puntosc.htm, 26/10/06, 23:00
horas.

2. “Inseguridad ciudadana”
2004 Instituto de Defensa Legal. En Ideele.
htt://idl.org.pe/idlrev/revistas/167/167%20cBi%20seguridad.pdf,
26/10/06, 20:31 horas.