Las aburridas etiquetas: la imaginación en la 1ra impresion

"Yo una vez tuve una gallinita bien bonita, cuando era una bebe. Siempre la cargaba, le daba de comer y todo. Le tuve un cariño, aunque me picoteara toda la mano cuando me acercaba a jugar con los pollitos bebé. Sin embargo, el día en que desapareció de mi sotea para aparecer en el plato de las 3 de la tarde tuve un trauma. No podía comer a mi gallinita, porque pensaba que si comía sus partes, estas se iban a juntar en mi estomago y tendría a mi gallinita adentro".
"Cuando era pequeño, yo pensaba que realmente no caminaba por el mundo, sino que el mundo se movia cuando yo movia los pies. O sea, mira, camina hacia el poste. Realmente no estas caminando hacia allí, sino que mueves el mundo con tus pies, como si fuese una cinta o una banda de alguna caminadora".
"Yo tambièn aguantaba la respiración cuando veía ese juego de nubeluz, donde el participante buceaba en una tina gigante buscando unas pelotitas. Si qué era un loco de M..."
Casos de personas muy imaginativas
Recuerdo haber leido que la imaginación termina cuando sabemos que mesa es la mesa, que la pared es la pared y que el lapicero es el lapicero. Es decir, cuando etiquetamos todos los objetos que nos rodean despues de verlos miles de millones de veces. O sea, que la impresión primaria y novedosa de los objetos se pierde ante estas "etiquetas" que disponemos de cualquer objeto comùn. Es como el niño que ya deja de facinarse con un "lapicero", por ejemplo, cuando en su primera impresión tenia la suma libertad de convertirlo desde un lombriz o un misil mientras jugaba con él.
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