Al despertar cada mañana, muchos nos vemos rodeados de comodidades, un espacio grande y en una cama cómoda donde nuestra única preocupación es cómo nos ira hoy. Pero también existen muchas personas que, al amanecer, se despiertan en una celda de cuatro paredes sin ninguna comodidad donde su única preocupación es si sobrevivirán otro día más. A continuación, en los siguientes párrafos, desarrollaremos algunas partes de una entrevista hecha al doctor Alejandro Solís, Abogado penalista, catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Perú, en la cual comenta algunas posibles soluciones, desde su punto de vista, al problema del hacinamiento carcelario.

Nuestra primera pregunta consistió en cuáles son las principales cárceles que se encuentran en mal estado y por qué. El Doctor Solís nos respondió lo siguiente: “Básicamente son tres, Lurigancho, Canto Grande y Picsi (Chiclayo). Su problema se debe principalmente a la sobrepoblación que existe en estos penales, pues esto no permite que todos los reos cuenten con una atención adecuada, tanto alimenticia como hospitalaria. La sobrepoblación carcelaria no solo genera una falta de atención adecuada al reo, sino también una vida infrahumana que no permite que éste desarrolle algunas actividades; asimismo, el tiempo de recreación es muy corto y provoca males sicológicos en la persona y esto en un futuro, no le permitirá una reintegración total a la sociedad.

Por otro lado, el Doctor Solís afirmó lo siguiente: “El principal causante de los problemas carcelarios es el sistema legislativo debido a que las leyes que se dan no van de acuerdo con la capacidad de las cárceles. Es ilógico condenar a una persona a más de veinte años. Eso solo aumenta la sobrepoblación carcelaria. El poder legislativo y ejecutivo creen que con penas altas se podrá solucionar o disminuir los delitos que se cometen día a día, pero eso no ocurre, así que lo mejor sería una reforma en las leyes y políticas de construcción carcelaria.

En consideración con lo ya expuesto (entrevista), consideramos que es necesario mostrarnos a favor de lo expuesto por el Doctor Solís, una reforma drástica de las leyes (disminución de penas). El propósito de una cárcel debería ser la reformación del reo, mas no la retención de éste, para qué tener a más personas en una cárcel si éstas no lograrán su reincorporación a la sociedad.

En síntesis, el problema del hacinamiento carcelario se debe, principalmente, a la mala estructuración de las leyes, Solo si el Estado en conjunto con los poderes legislativo y ejecutivo pusieran mayor interés en estas personas se podrá disminuir el desorden de este problema. Mientras tanto, las cárceles se llenarán cada vez más y menos personas saldrán de estas.