09/06: Querellas Homo: Paolín Lin Lin, Paolo Guerrero y Carlos Álvarez
Llegué a considerar a Carlos Álvarez como un magnífico cómico por un par de años. Muchos de sus personajes me parecían muy agudos y encantadores, pero era el hecho que él se atreviera a tocar a personajes recurrentes a faltas morales para ridiculizarlos. Precisamente parte de su magia humorística consistía en esto, en explotar duramente a los individuos que no debían haber incurrido a situaciones que les dieran una mala fama por su rango político, o ser cuando menos figuras morales y públicas.
Como en lo personal no comulgo con las religiones, las crueles sátiras hacia el Padre Maritín me parecían exquisitas (¡Horrooooor!). Y bueno, por haber mencionado una más sin olvidar las imitaciones a los expresidentes peruanos y los polémicos jugadores de la albirroja. En uno de sus intentos creativos este señor Álvarez logró nuevamente generar un personaje fascinante: Paolín Lin Lin, basado vagamente en ciertos modales quizá infantiles quizá caprichosos del futbolista Paolo Guerrero. Esta nueva personificación tenía además un ingrediente especial para enganchar al público; lo insinuaba amanerado, inmaduro… claramente homosexual.
Paolo tiene ciertas características que –yo percibo- pueden llevarlo a ser parcialmente rechazado por cierto grupo de personas. Si bien al principio su garra y fuerza en el deporte le generaban halagos, el tremendo ocaso de la selección peruana fue contribuyendo quizá a que la gente se entregara más a Paolín Lin Lin que a la persona de Paolo Guerrero: Internacional, rico, famoso, mujeriego, engreído por su madre… y el único que le sobró carácter para detener a la figura abusiva (y que representa por muchas cualidades de sus cualidades mucho de la sociedad peruana) de Magaly Medina.
Pero bueno, mi historia ahora va al grano.
Carlos Álvarez –imagino- siempre supo de las molestias que le generaba a Guerrero. Estas situaciones eran de dominio público ya que constantemente eran documentadas por los medios. Yo mismo recuerdo un conato de bronca en el aeropuerto –después de una de las tantas derrotas de la Selección- cuando alguien le gritó a Guerrero “homosexual”. El señor Álvarez no dejó ni un solo momento de aprovechar ese personaje, que concientemente e inmoralmente dañaba al futbolista.
Y de repente Guerrero dijo que “como Álvarez es homosexual, cree que todos lo son” y…el Señor de las Bromas, el siempre sonriente cómico, el que se decía de “correa ancha” lo amenazó con demandarlo.
Tantas demandas o amenazas de demandas entre los personajes de la televisión peruana ya me parecen patológicas, ¿realmente son felices todos estos oportunistas explotadores de la molestia ajena? Deberían serlo, creo, ya que al menos se enriquecen con esto.
La verdad me sentí muy decepcionado de Álvarez cuando declaró que recurriría a ese recurso… de hecho, pensé que realmente era de la miserable calaña de la Magaly, y eso es demasiado bajo.

Carlos Álvarez como El Chino Fujimori. Imagen tomada de internet.
Epílogo:
Manolo Solano es homosexual. Tiene 60 años de serlo pero él cree que nadie lo sabe aún. Una vez, en una charla contextualizante de la idiosincrasia limeña, él me contó que Carlos Álvarez era un gay bien famoso en Lima, que precisamente conoció a uno de los cómicos de su programa El Especial del Humor (el trigueño chato que hace representaciones de El Chorri y el chofer-amante del Padre Maritín) en un espectáculo callejero en la mismísima Plaza San Martín y, que una semana después, el cómico callejero en cuestión comenzó a salir On-the-Air, quedando claro el intercambio de “beneficios”.
Pero en el caso de Manolo y de Carlos, y tal como lo dijo Guerrero, lo malo es que “cuando alguien es homosexual, cree que todos los demás lo son”.
Como en lo personal no comulgo con las religiones, las crueles sátiras hacia el Padre Maritín me parecían exquisitas (¡Horrooooor!). Y bueno, por haber mencionado una más sin olvidar las imitaciones a los expresidentes peruanos y los polémicos jugadores de la albirroja. En uno de sus intentos creativos este señor Álvarez logró nuevamente generar un personaje fascinante: Paolín Lin Lin, basado vagamente en ciertos modales quizá infantiles quizá caprichosos del futbolista Paolo Guerrero. Esta nueva personificación tenía además un ingrediente especial para enganchar al público; lo insinuaba amanerado, inmaduro… claramente homosexual.
Paolo tiene ciertas características que –yo percibo- pueden llevarlo a ser parcialmente rechazado por cierto grupo de personas. Si bien al principio su garra y fuerza en el deporte le generaban halagos, el tremendo ocaso de la selección peruana fue contribuyendo quizá a que la gente se entregara más a Paolín Lin Lin que a la persona de Paolo Guerrero: Internacional, rico, famoso, mujeriego, engreído por su madre… y el único que le sobró carácter para detener a la figura abusiva (y que representa por muchas cualidades de sus cualidades mucho de la sociedad peruana) de Magaly Medina.
Pero bueno, mi historia ahora va al grano.
Carlos Álvarez –imagino- siempre supo de las molestias que le generaba a Guerrero. Estas situaciones eran de dominio público ya que constantemente eran documentadas por los medios. Yo mismo recuerdo un conato de bronca en el aeropuerto –después de una de las tantas derrotas de la Selección- cuando alguien le gritó a Guerrero “homosexual”. El señor Álvarez no dejó ni un solo momento de aprovechar ese personaje, que concientemente e inmoralmente dañaba al futbolista.
Y de repente Guerrero dijo que “como Álvarez es homosexual, cree que todos lo son” y…el Señor de las Bromas, el siempre sonriente cómico, el que se decía de “correa ancha” lo amenazó con demandarlo.
Tantas demandas o amenazas de demandas entre los personajes de la televisión peruana ya me parecen patológicas, ¿realmente son felices todos estos oportunistas explotadores de la molestia ajena? Deberían serlo, creo, ya que al menos se enriquecen con esto.
La verdad me sentí muy decepcionado de Álvarez cuando declaró que recurriría a ese recurso… de hecho, pensé que realmente era de la miserable calaña de la Magaly, y eso es demasiado bajo.

Carlos Álvarez como El Chino Fujimori. Imagen tomada de internet.
Epílogo:
Manolo Solano es homosexual. Tiene 60 años de serlo pero él cree que nadie lo sabe aún. Una vez, en una charla contextualizante de la idiosincrasia limeña, él me contó que Carlos Álvarez era un gay bien famoso en Lima, que precisamente conoció a uno de los cómicos de su programa El Especial del Humor (el trigueño chato que hace representaciones de El Chorri y el chofer-amante del Padre Maritín) en un espectáculo callejero en la mismísima Plaza San Martín y, que una semana después, el cómico callejero en cuestión comenzó a salir On-the-Air, quedando claro el intercambio de “beneficios”.
Pero en el caso de Manolo y de Carlos, y tal como lo dijo Guerrero, lo malo es que “cuando alguien es homosexual, cree que todos los demás lo son”.
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richard chuzon escribió:
si como el feliz carlos