Diálogo en la terraza 6: Minutos inesperados

“Tanto tiempo… hacía tanto tiempo que no venía aquí solo. Me había detenido a observar y a llevar de la mano a los demás y dejé de lado todo lo preciosos que me puede dar un momento de soledad. ¿Paz mental? No lo creo, cuando se piensa como yo lo hago, la paz mental es algo que ni si quiera podría imaginar. Y es que me he dado cuenta que me dedico a buscar respuestas justamente porque no entiendo muchas cosas simples que suceden a nuestro alrededor, sobre todo la manera en que el mundo no gira cuando cuatro ojos se miran, se gustan, se adoran, pero lo único que reina es un silencio sepulcral. Es como si dejarnos llevar por nuestros deseos o por el inminente enamoramiento fuese un pecado; el más grande de todos…”

¿Por qué no funciona solo una buena intención?

"Son pocas las veces que puedo hablar conmigo mismo a media voz. No me gusta que me escuchen hablando con mis pensamientos. Es embarazoso y se debe a que, hasta el momento, encontrar personas que puedan entender mi modo de ver el mundo es difícil. Mimi, Yuki, Kari… hasta Yuna no logran comprender totalmente, lo único que pueden hacer en la mitad de las veces es asentir, ser condescendientes, escuchar. Allá afuera tal vez se encuentre aquella persona que no “tenga” que esforzarse en comprender. Allá afuera está, tal vez, alguien que no necesite explicaciones para ésta mi sonrisa, para mi seriedad y por mi asco hacia ser o parecer una persona seria que simplemente vive para no dejarse detener. O al menos, sentir que se detiene."

“Uno de los misterios que ‘descubrí’ hace poco fue el hecho de que no es suficiente que dos personas se gusten para que la ‘magia’ haga lo suyo. ¿Qué se necesita para que todo un mundo de posibilidades empiece? Definitivamente, ‘voluntad’ y ‘sinceridad’ no son las piezas clave, aunque sí partes importantes en un sentimiento. Realmente, pensé que no se necesitaba de más. Estaba… estoy equivocado. Y no saben cómo detesto cuando me equivoco. Nunca acepto (o nunca me gusta aceptar, mejor dicho) que mis reflexiones están erradas. Algo tan simple como ese momento llamado ‘amor’… que no sea más que un momento preciso en el tiempo. Muchas veces (si no casi siempre), el amor no se trata de ser sincero, de decirlo, de tener un sentimiento ni de tomar la decisión; el amor, casi siempre, se trata de ser y estar en el momento justo. Ni hoy ni mañana funcionarían igual. Tal vez, si yo hubiera… No. No tiene caso hacerse esa pregunta, las posibilidades infinitas estresarían mi mente.”

"Mimi me dijo el año pasado: “Debe ser difícil ser uno mismo cuando, lo único que se busca es encantarle a la persona que te gusta”. Pero, Mimi, soy yo mismo siendo así. Un año luego, acá, solo en la terraza, no encuentro la respuesta a la pregunta que, lamentablemente, me hice cuando aún estabas aquí: “¿Vale la pena ser como soy?”. Tú, Mimi, la persona que más cerca está de mi mente, estás tan lejos ahora. ¿Te acordarás de mí? Estúpidos viajes de intercambio, son tan impertinentes. No quiero escuchar esa idea forzada por los demás: “La distancia afianzará su relación” porque no hay frase más frustrante que esa. Ah, Mimi, cuando vengas te voy a secuestrar. ¿Vale la pena ser como soy? A veces pienso que sí, a veces pienso que no. Lo único que queda es desviar mi atención, tener algo que hacer, emborracharme con Yuki de vez en cuando. Me da vergüenza admitirlo pero, me siento mejor la mayoría de las veces. En verdad, Mimi, apresúrate a regresar, te apuesto lo que quieras a que detestarías verme convertido en Yuki, jaja."

¿Qué es esta sensación familiar?


De pronto, la puerta que estaba entreabierta, dejó pasar un extraño viento que llevó polvo a mis ojos. Mientras esperaba pacientemente a que todo volviese a la normalidad, percibí un perfume que conocía muy bien. Sentí pasos que reconocí perfectamente y un frío helado me subió por la espalda. Me iba a ir hace cinco minutos, tal vez… solo tal vez… nada sucede por casualidad…

- Sabía que te encontraría aquí… - me dijo su voz.
- ¿A qué has venido? – respondí sin darme vuelta, sin abrir mis ojos.
- Tengo que decirte algo importante.
- No tengo nada que escuchar de ti – estaba aterrado, moría de miedo.
- Era esperable que pienses eso – su voz, ¿habrá cambiado?

Recé a mis dioses, apreté los puños y los dientes y me di media vuelta. Sus tobillos, sus piernas, sus manos, su cintura, su hermoso cabello, sus ojos y su cuello. Todo. Todo lo que yo alguna vez amé estaba ahí, sin embargo, había algo diferente en todo lo que vi. Su pecho no se erguía con esa actitud retadora y su cabeza, por primera vez en su vida, se inclinaba hacia adelante, casi mirando el piso.

- ¿Qué es lo que quieres conmigo…


"Tengo que decirte algo importante...


… Yuna?

Etiquetas : , ,

item rate

Vota por este artículo:

Ingrese su correo electrónico para suscribirse a los comentarios de este artículo:

Ingrese los caracteres de la imagen y presione el botón "Suscribirse":

Comentarios

karen escribió:

... y el final!!
esta muy bonita!!!
lunes 15 junio 09:24

eka escribió:

wow...
jueves 09 julio 16:18

Añadir Comentarios

:

: (obligatorio)



(obligatorio)

Su comentario deberá ser aprobado antes de ser publicado. Gracias!