
A propósito de las fuertes declaraciones que hizo nuestro delantero nacional Paolo Guerrero sobre las inclinaciones sexuales del cómico Carlos Álvarez, se ha generado una serie de opiniones que relacionan lo futbolístico y la vida privada de los jugadores.
No es un secreto que nuestra selección de fútbol está pasando por uno de sus peores momentos. Todos dicen que es culpa de los dirigentes, pero me pregunto ¿en qué medida la imagen de los mismos jugadores (y sus comportamientos) empobrece la percepción que el público tiene de esta? Cabe mencionar que para el partido Perú - Ecuador del 07 de junio solo se vendieron algo más de 7 mil entradas, lo que hace pensar que el pueblo peruano no tiene fe en su equipo. Ver jugar a la selección ya no es un espectáculo. Lo espectacular viene a ser ahora la controversia de la vida privada de los jugadores, sus dimes y diretes.
Tenemos el caso de Paolo Guerrero, o como todos lo conocemos: Paolín lin Guerrero. Es un figura mediática que goza de popularidad gracias a sus logros en el Hamburgo, pero que no ha logrado cuajarse en una selección trazada por muchos fracasos y pocas glorias. Algunos dirán que Paolo trabaja duro, pero la mala dirección desaprovecha sus cualidades. Eso es un tema futbolístico que solo el tiempo lo dirá, cuando llegue un buen dirigente que contrate a un excelente D.T. y así lleguemos siquiera a ganar algún partido internacional. Por otro lado lo mediático de Paolo también se debe a sus logros en lo judicial, me refiero al caso Magaly Medina. Este tema también sacó chispas a la opinión pública porque se trataba de una figura tan influyente en el Perú como lo es la periodista y conductora de Magaly Teve.
En conclusión, tenemos a un Paolo Guerrero que es producto de la cobertura posmoderna de la prensa frente a los pocos logros de una selección deplorable. Si no hay noticias futbolísticas, pues ¡bienvenido el amarillismo!
Tenemos el caso de Paolo Guerrero, o como todos lo conocemos: Paolín lin Guerrero. Es un figura mediática que goza de popularidad gracias a sus logros en el Hamburgo, pero que no ha logrado cuajarse en una selección trazada por muchos fracasos y pocas glorias. Algunos dirán que Paolo trabaja duro, pero la mala dirección desaprovecha sus cualidades. Eso es un tema futbolístico que solo el tiempo lo dirá, cuando llegue un buen dirigente que contrate a un excelente D.T. y así lleguemos siquiera a ganar algún partido internacional. Por otro lado lo mediático de Paolo también se debe a sus logros en lo judicial, me refiero al caso Magaly Medina. Este tema también sacó chispas a la opinión pública porque se trataba de una figura tan influyente en el Perú como lo es la periodista y conductora de Magaly Teve.
En conclusión, tenemos a un Paolo Guerrero que es producto de la cobertura posmoderna de la prensa frente a los pocos logros de una selección deplorable. Si no hay noticias futbolísticas, pues ¡bienvenido el amarillismo!
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