Dos
de evitarte y no voltearme,
las ganas de verte sin observarte,
dos las veces que te huía,
dos las fugas sin escaparme.
Dos las veces que rememorizé el olvido,
las ganas de oírte sin escucharte.
Las que te hablé con susurro
sin murmullo al oído.
No quise hablarte, no quise hablarte.
Y me hablaron sin querer saberlo
dos veces para no retenerlo,
para no memorizarlo sin memoria,
la memoria que no fue compartida.
Y dos las veces que te huyo,
que te hablé sin charlarte,
que vi sin observarte,
fueron dos, porque temí
que a la tercera no valga la pena.








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