Misa fúnebre
(Réquiem)
(Réquiem)
Amadeus andino y universal, estamos partiendo del reino de la Tierra.
Luchamos, luchamos y luchamos para encontrar la morada humana de la hospitalidad.
La tierra de los hombres no nos da cabida.
La pobreza es la forma más mortal de la violencia.
Ni Dios ni los hombres pueden vencerla.
Cruzaremos la frontera hacia lo desconocido.
Tratado de la desesperación.
Temor y temblor.
Tan sólo un detalle, entiérrennos en una fosa común.
Amadeus andino y universal, estamos partiendo del reino de la Tierra.
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Creemos que ante el réquiem de los pobres hay que regresar al absurdo y al suicidio, para purificar la rebelión y darle un sentido real al amor. Quiero situar esta intuición fundamental en un escrito sobre Albert Camus, donde reflexionaba: "Albert Camus (1913-1960), despliega la fuerza de su pensamiento poético en su obra maestra El hombre rebelde (1952). En su ensayo filosófico Camus “se propone proseguir, ante el asesinato y la rebelión, una reflexión comenzada alrededor del suicidio y de la noción de absurdo”, expuesta en su obra filosófica germinal El mito de Sísifo (1942). En los ciclos camusianos de creación, el absurdo se vuelca en la rebelión y al final gira en el amor. Entre el primer y ultimo ensayo, el pensador poético plantea: “En la luz (del absurdo y la rebelión), el mundo sigue siendo nuestro primer y último amor”. Volver a lo hondo, hacia atrás, hacia el absurdo y el suicidio, es nuestro ethos.







