Artículo escrito por GFPIM:
Quienes viven en zonas urbanas en el Perú, probablemente nunca han escuchado sobre la Leishmaniasis cutánea. Sin embargo, esta enfermedad, más conocida como Uta, está presente en nuestro país desde tiempos pre-incaicos. Huacos procedentes de zonas donde se desarrollaron las culturas Mochica y Chimú muestran representaciones de personas con secuelas deformantes o destructivas por acción de una enfermedad que probablemente sea Leishmaniasis. Cronistas españoles la describieron como una llaga de difícil curación que afectaba con mayor frecuencia a los indígenas de la ladera este de la Cordillera de los Andes, en los valles calientes y húmedos donde se cultiva la coca[1] . En la actualidad, ésta afecta a las poblaciones andinas y selváticas del país.
La transmisión de la enfermedad se da cuando el mosquito Lutzomya se alimenta con la sangre de un mamífero infectado (reservorio de Leishmania) y luego pica al ser humano. Otro factor importante en la transmisión es el comportamiento ocupacional de los individuos: muchas de las personas afectadas trabajan o han trabajado en zonas endémicas. Por ejemplo, pobladores de Cusco que trabajaron en los lavaderos de oro de Madre de Dios, y ahora recolectan cacao o café en Quillabamba, igualmente se ven afectados. Las mujeres y niños también se ven expuestos al vector transmisor [2] . Otros motivos de exposición:
-Deforestación para la construcción de nuevas carreteras
-Colonización de nuevas zonas sin adecuada planificación
-Migración masiva de zonas rurales a zonas urbanas
-Turismo de aventura y el contacto con reservorios portadores de Leishmaniasis (roedores, equinos y perros[1] )
Los síntomas de la enfermedad pueden evidenciarse luego del período de incubación, que varía entre semanas y meses. La primera manifestación es un leve enrojecimiento de la piel, similar a una pequeña lesión por la picadura de un insecto. Actualmente, los médicos diagnostican Leishmaniasis cutánea basados en antecedentes de procedencia o residencia en zonas endémicas de Leishmaniasis y evidencia clínica caracterizada por una o múltiples lesiones cutáneas que se inician en forma de nódulos que pican y luego se convierten en lesiones ulcerativas o ulcerocostrosas con inflamación[2] .
Los tratamientos usados para la Leishmaniasis cutánea son largos y costosos: Inyecciones diarias durante tres semanas y gastos entre $300 a $400. Lamentablemente existen efectos colaterales como fatiga, cardiopatías y pancreatitis. Además, a lo largo del tratamiento puede no presentarse una mejoría inmediata o una regresión en la enfermedad.
Los factores mencionados anteriormente pueden desalentar a los pacientes a continuar su tratamiento y por consiguiente incrementar la resistencia a los tratamientos actuales. En algunas ocasiones, éstos presentan infecciones bacterianas adicionales que agravan el cuadro de la enfermedad y en muchos casos esto se debe a la aplicación de polvo de pilas o ceniza de cigarro por falta de conocimiento de la población que cree que estos métodos pueden lograr la cicatrización de la lesión.
Finalmente, como la Leishmaniasis cutánea tiene una tasa de mortalidad prácticamente nula, sólo se le ha dado importancia al tratamiento de la misma y poco se ha hecho en cuanto a las cicatrices que quedan como secuela. Es necesario dar énfasis al aspecto psicológico de la enfermedad ya que las marcas que deja la Leishmaniasis cutánea predisponen al aislamiento del individuo y su lenta reinserción en la sociedad.
Actualmente se investiga sobre nuevos tratamientos de esta enfermedad en el Grupo de Estudios de Leishmaniasis (GEL) del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt (IMTAvH) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Los médicos del IMTAvH proponen una escala de evolución de lesiones sencilla y con parámetros observables a simple inspección que cuantifican la calidad de cicatrización, siendo un avance pionero del tema en nuestro medio. Sin embargo, los médicos hacen su diagnóstico de forma visual y analizando características macroscópicas, esto quiere decir que su diagnóstico depende de su agudeza visual y su experiencia. Un correcto diagnóstico puede obtenerse extrayendo características de una imagen digitalizada que puedan ser usadas en el seguimiento del progreso de la lesión y así evaluar la eficacia del tratamiento.
Muchos estudios se desarrollan en torno a la detección temprana, seguimiento y clasificación de distintos tipos de cáncer de piel. Los avances en este tipo de investigaciones pueden ser aplicados al caso de lesiones de Leishmaniasis cutánea debido a la similitud entre las características observables que presentan ambas enfermedades desde el punto de vista del procesamiento digital de imágenes. Por otro lado, también se han realizado estudios en el extranjero sobre la confiabilidad en el análisis fotográfico de los cambios en la cicatrización de heridas, y se ha diseñado una escala que cuantifica el grado de irregularidad o suavizamiento de cicatrices, la profundidad, el ancho y el color de la cicatriz comparándola con la piel normal de los pacientes. En este contexto, se realizan investigaciones en diferentes técnicas de procesamiento de imágenes dentro del Grupo de Formación y Procesamiento de Imágenes Médicas (GFPIM) de la Pontifica Universidad Católica del Perú. Las referencias que se están tomando son los avances en el campo de cáncer de piel y quemaduras. Es importante resaltar que para el caso específico de lesiones de Leishmaniasis cutánea aún no se desarrollan estudios que empleen procesamiento digital de imágenes para la evaluación del estado de las lesiones
Daniela Gonzales y Fanny Casado
Bibliografía:
[1] MINISTERIO DE SALUD, OFICINA GENERAL DE EPIDEMIOLOGÍA E INSTITUTO NACIONAL DE SALUD
2000 Leishmaniasis. Módulos técnicos, Serie de documentos monográficos N8. Lima.
[2] SÁNCHEZ SALDAÑA
2004 Leishmaniasis. Educación médica continua, 14(2): 82-98.
[3] CROWE, JEAN
1998 Reliability of photographic análisis in determining change in Scar appearance. Journal of bum care and rehabilitation, 183-186.











De igual manera, espero que las investigaciones sigan adelante ya que ayudaria de una forma u otra al diagnostico medico en las zonas rurales.