Hoy día, Sábado 18 de Noviembre, a las 00:00 horas. Este su servidor cumplió 17 años. Una gran fecha para mí ya que estoy a un año de volverme un ciudadano (aunque la ley seca me arruinó el día...). Sin embargo, el estar en casa me sirvió para reflexionar sobre todo lo ocurrido hasta este punto de mi vida... y claro, también tuve mi momento de pensar en mis más grandes aficiones, las que me han acompañado por unos largos 10 años y que pienso mantener por muchos más..., obviamente hablo del anime y el manga...(continua)

Desde mi infancia siempre fui un chico bastante activo..., solía pasar mucho tiempo en la calle, jugando con mis amigos de la época. Sin embargo, siempre fui un joven hogareño y me gustaba pasar más tiempo en casa, leyendo. Ya para esa época tenía acceso a diversas series de anime que había en la TV nacional: Dragon Ball, Saint Seiya, Candy Candy, Slayers, Rurouni Kenshin, Robotech, etc. Particularmente ya había definido mis gustos y prefería estas series ante otros dibujos, aunque sus tramas fueran algo más complejas. Me quedaba siempre bastante sorprendido por las técnicas usadas y como diferían de los cartoons americanos. Para esa época tendría unos 7 años, y desde un tiempo atrás ya había tenido acceso a la animación japonesa de manos de unos tíos míos que se conseguían VHSs de las viejas Gundam y Cobra. Desde que tengo uso de razón, ya estaba en un ambiente donde el mayor entretenimiento para mí era las series japonesas.

Pasó el tiempo y mi fanatismo seguía en pie, ya para mis 10 años veía Evangelion , y aunque me parecía una serie sumamente atractiva por los mechas y efectos, sabía que tenía mensajes que no podía entender debido a mi corta edad. Las series de GAINAX fueron una inspiración para mí en esa época (y aún hasta ahora), y esos mensajes que no podía descifrar para la época solo aumentaban mis ganas de seguir viendo anime. Todo esto se debió a partir de la llegada de Locomotion al cable. A partir de entonces se abrió un espectro más grande de series que podía ver... gracias a las informaciones proveídas por grupos de anime en Perú (a.k.a “Sugoi”), comencé a conocer mejor la terminología y las ramificaciones que tenía el anime y sus diversos representantes. A mis 11 años descubrí qué era el “shoujo” y de manos de las obras de CLAMP (“Magic Knights Rayearth”, “Card Captor Sakura”) entré a un mundo que se abría a mis pies. Aprendí que Dragon Ball era un “shounen”, y que en el “manga”, del cuál sabía poco, las aventuras de mis personajes favoritos variaban; también me presentaron “One Piece” y la historia me cautivó.

Aunque me gustaba indagar bastante de lo que me gustaba, siempre fui un conocedor solitario. Nunca fui miembro de alguna agrupación dedicada al anime por esos tiempos. Consideraba que mis gustos y las ideas que tenía de las series que me gustaban eran un pequeño “tesoro” que solo estaba presente para mí. Debatir con otros chicos y chicas (que en su mayoría eran mayores que yo) me parecía sumamente banal e innecesario. Supongo que se debería a una “arrogancia infantil”, pero me divertía pasar mi tiempo viendo anime solo o con mis amigos de barrio.

Para cuando entré a secundaria empecé a dejar de lado un poco el anime, ahora que lo pienso fue un grave error ya que siempre fui bueno haciendo varias cosas a la vez, creía que la secundaria sería más difícil y que necesitaría más tiempo para concentrarme, pero no fue así. Fue en el paso del viejo al nuevo milenio que se estrenaron buenas series del tipo “proyecto”. “FLCL” y “Excel Saga” son buenos ejemplos, aunque no las vi en ese tiempo, estoy seguro de que me hubieran fascinado. Ya para cuando estaba en tercero de secundaria ya hace unos cuantos años había perdido contacto con el anime y apenas me mantenía informado con las revistas dedicadas al tema. Sin embargo, un día donde el “hitsuzen” metió la mano, pasé por el C.C. Arenales y pise la Sugoi después de mucho tiempo, ya no eran sus épocas, pero de todas maneras me puse a recordar tiempos mejores. De casualidad decidí comprarme un disco con una serie de las chicas de CLAMP, que años antes me habían entretenido tanto. Qué serie era? Pues Chobits. Ya estábamos en épocas de Internet y todo tipo de media era fácilmente adquirible a través de la web. Debo decir que ver esa serie me hizo “ver la luz” jaja XD. Mi pasión por el anime regresó como un alud y vi todo el anime que no había visto en esos años de porrazo. Me pegué semejante actualización que aún hasta hoy me parece imposible creer que haya visto tanto anime y leído tanto manga en tan poco tiempo :P. No sólo eso, mi placer por la J-music cobró más fuerza y retomé mis pininos de manga. El Cielo era el límite. Gracias a la Internet y mis reservas financieras (esta clase de amor cuesta ToT), he seguido con mi pasión por el anime y no le veo un fin próximo.

Ahora estoy en la universidad (este es mi primer año :P ), y este blog es una forma de compartir lo que sé y lo que me gusta, con el resto de la comunidad de la PUCP y con todos aquellos a quienes les gusta el anime y el manga en general. Este proyecto va por su sexto día, pero veo que ya hay lectores. Ante todo muchas gracias por su tiempo y el apoyo. Con cada visita que hay al blog, siento que mi meta va acercándose. Servir de ayuda a quienes deseen informarse de lo nuevo que hay con respecto a este tema es un primer paso para volver a “AniBlog” un portal líder en su género. Gracias también a Servicios DIA por la ayuda prestada.

Me despido con un pulgar hacia arriba y una sonrisa en el rostro. Este “otakillo” está a sus servicios y espero que se diviertan con cada entrada tanto como yo me divierto al escribirlas. Kore kara Yoroshiku!



----- Rafael Carrasco. AniBlog © PUCP

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