Desigualdad en las relaciones laborales, preocupación por los intereses económicos, identificación del sindicato y la libertad sindical como algo improductivo. ¿Es esto acaso la lenta agonía del ejercicio de un derecho fundamental?, ¿Acaso el avance económico no tiene que respetar derechos fundamentales?


“La unión hace la fuerza”. Muchas veces hemos escuchado esta frase en momentos de acumular esfuerzos para conseguir un objetivo de beneficio común que, realizado individualmente, sería difícil o imposible de lograr.

La libertad sindical, -la constitución y desarrollo de los sindicatos-, es la manifestación de suma de fuerzas colectivas para lograr la obtención de beneficios generales favorables a los trabajadores y también a grupos que manejen un interés profesional común. En general, la finalidad de la actuación de un sindicato es concretar una igualdad material en el poder de negociación de los trabajadores con sus empleadores, buscando respeto hacia sus derechos fundamentales y a su vez mejores condiciones dentro del ámbito laboral. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la configuración de una relación simétrica entre trabajador y empresario, desfavorece ampliamente al primero. Los sindicatos, en nuestro país, han perdido mucha fuerza de actuación en los últimos tiempos debido a diversos motivos de orden social, económico y político; los cuales atentan contra el ejercicio formal de una libertad inherente a todo ser humano, tal como se encuentra establecido en el Artículo 2, de nuestra Constitución Política.

¿Es acaso la sindicación una cosa del pasado?. ¿Los intereses económicos, implícitamente, pueden soterrar – en la realidad-, el libre desarrollo de un derecho fundamental?

La evolución en los diversos cambios en el orden social, político y económico, hace que la realidad cada vez se presente de manera más dinámica y compleja. Es claro que, dicha evolución, nunca debe dejar de tomar en cuenta a la persona como un fin en sí misma. La dignidad, que es inherente a todo ser humano, implica el ejercicio de sus plenas libertades: el libre ejercicio de la libertad sindical se encuentra claramente dentro de este contexto.

El ejercicio de la libertad sindical, en el fondo, manifiesta la existencia de un problema y a su vez la necesidad de búsqueda de una solución concreta por parte de las personas involucradas y también del Estado.

El Perú, enmarcado dentro del desarrollo de una política económica de libre mercado, en la cual la actuación del Estado se manifiesta como un organismo que no interviene sino regula, debe buscar una armonía de intereses entre la masa colectiva de trabajadores y el gremio empresarial. El Estado siempre debe promover el ejercicio de los derechos fundamentales, en los marcos de armonía y la búsqueda de una prosperidad beneficiosa para la colectividad.

Es cierto, la pérdida de fuerza de los sindicatos se manifiesta en la serias deficiencias que tienen en su organización interna: dirigentes eternos, politización de las marchas sindicales violentas, poco poder de diálogo, paralizaciones extremas.

El Estado debe procurar una intervención que colabore a dar más consistencia organizativa a los sindicatos para que estos puedan congregar mayor importancia dentro del marco laboral y, por lo tanto, mediar condiciones de desarrollo de la actividad laboral que beneficien a todas las personas incluidas dentro de los procesos productivos: es decir a todos nosotros.

Joan Carlos Tello


ESTE ARTÍCULO LO ESCRIBIÓ UN AMIGO DE LA UNIVERSIDAD, DE LA FACULTAD DE DERECHO Y MIEMBRO DE LA COMISIÓN DE REALIDAD SOCIAL JURÍDICA DEL PERIÓDICO LUCET DE LA FACULTAD DE DERECHO.