Por Mauricio Flores Ruiz

Según la última encuesta realizada en octubre por el Instituto de Opinión Pública de la PUCP, el 54 % de los limeños afirma que la situación económica del país permanece igual que hace un año, mientras que el 24.87% piensa que está algo mejor y el 14.86% algo peor. Es de notar el porcentaje de personas que manifiesta haber mejorado en algo su situación se concentra, en primer lugar, en el sector C (28.81) y en el sector A/B (27.52). Por otro lado, el porcentaje de personas que manifiesta haber desmejorado algo económicamente se concentra, sobre todo, en el sector D/E (20.05%). Esto vendría a ser una constante ya que en Diciembre del 2005 el porcentaje de los que consideraban estar algo peor económicamente se concentraba también en el sector D/E (27%).

Según la encuesta realizada en Diciembre del 2005 por esta misma institución el 39% de los limeños consideraban que su situación económica era mala. Así mismo, otro 39% sostenía que su situación económica era regular. En este sentido, podríamos pensar que la situación económica de la mayoría de limeños continua siendo regular o mala. A pesar de ello la aprobación del presidente García es de 56.7%. Esto puede responder a que los 100 días transcurridos desde el inicio del gobierno aprista no son suficientes como para mostrar cambios sustantivos en las condiciones de vida de las personas.

Será interesante ver como evoluciona los índices de aprobación presidencial en la medida que las políticas sociales tengan éxito o no, ya que en líneas generales, el programa económico del APRA no presenta diferencias sustanciales con el modelo desarrollado durante el gobierno anterior. Actualmente, la percepción de los limeños con respecto al futuro económico del país es más optimista con respecto a la víspera de las elecciones presidenciales pasadas. En Diciembre del 2005 el 34 % de los limeños esperaba que su situación económica mejorara algo en el lapso de un año. En octubre del 2006 el 52.05% de los limeños espera que su situación mejore en algo durante el próximo año. A pesar de no existir diferencias sustantivas es de notar que esta expectativa de mejora se presenta principalmente en el sector C con un 56.88%. Esto puede responder a que existe en las clases medias una mayor expectativa con respecto a las posibilidades de movilidad social. Así, mismo en el sector A/B existe una mayor tendencia a pensar que su situación permanecerá igual (32. 79%).

Las expectativas sobre mejoras de la situación económica familiar y particular tienen una correlación con las expectativas de mejora económica del país. Así, el 51.34% de los limeños piensa que la situación mejorara en algo. De igual manera, las mayores expectativas de mejora se concentran principalmente en el sector C (58.15%), mientras que en el sector A/B se concentra la mayor disposición a pensar que las cosas continuarán igual (34.18%). Las medidas hasta ahora adoptadas por Alan García, así como los altos índices de crecimiento económico han generado una gran expectativa con respecto a la posibilidad de experimentar una mejora en la situación económica de los limeños. La baja aprobación del gobierno anterior se basó, principalmente, en la existencia de una disonancia entre el crecimiento económico del país y las carencias que la mayoría de peruanos experimentaron, y aún experimentan, con respecto a su calidad de vida. En la medida en que el tiempo transcurra y el periodo de gracia que la opinión pública le está otorgando a García se vaya extinguiendo, podremos ver cual será la estrategia para poder salvar las profundas brechas que surcan a la sociedad peruana. Aquí las políticas sociales pueden jugar un rol fundamental en la construcción de la ilusión de un modelo que, por fin, se muestra más inclusivo, ya que, hasta el momento, el actual mandatario no ha dado muestras sustanciales de querer cambiar los lineamientos generales de las recetas económicas que vienen aplicando desde el gobierno fujimorista.