Por una política ambiental con rostro humano
¿Qué podemos hacer frente a este desafío? Debemos reafirmar que una buena política ambiental debe agregar sostenibilidad y equidad al crecimiento económico. Para que sea eficaz, la referida política requiere una institucionalidad fuerte, tal como la defensora del Pueblo lo ha señalado en múltiples ocasiones. La creación del Ministerio del Ambiente y de otras entidades, como la Autoridad Nacional del Agua, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el Organismo de Supervisión y Fiscalización Ambiental y el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre son buenas señales. Pero requerimos otras medidas, como las que se detallan a continuación. El Sistema Nacional de Gestión Ambiental necesita los recursos suficientes para ejercer apropiadamente sus funciones. Es indispensable fijar una ruta para el proceso de descentralización y fortalecerlo, generando capacidades en los niveles regionales y locales de gobierno. Por el lado de los instrumentos, se debe terminar de desarrollar al menos los de mayor importancia, como la evaluación de impacto ambiental, cuyo reglamento no se ha promulgado aún, lo que debió ocurrir hace casi ocho años.
Asimismo, hacen falta las normas de calidad ambiental, en especial las prioritarias que debieron estar listas el año pasado, y la fiscalización, donde existen varias limitaciones normativas y de gestión. Además, requerimos mecanismos financieros que solventen la remediación de pasivos ambientales y los planes de descontaminación.
Es indispensable fomentar y activar un esfuerzo nacional orientado a hacer sostenible el aprovechamiento de recursos naturales claves, como el agua, los bosques y la biodiversidad en general, más en un contexto de cambio climático frente al cual somos muy vulnerables. Por otro lado, es necesario desarrollar estrategias multisectoriales para enfrentar las actividades ilegales que deterioran dichos recursos.
Incentivemos el uso de tecnologías y energías eficientes y limpias y hagamos que las ciudades gestionen sosteniblemente sus residuos. Agreguemos a ello educación y promoción de la ciudadanía ambiental e incorporemos una perspectiva intercultural en las políticas públicas que incluya a los pueblos indígenas del país.
Finalmente, no olvidemos que los conflictos socioambientales continúan aumentando y que son casi la mitad de los que reporta la Defensoría del Pueblo. Por ello, los enfoques preventivos y los procesos de diálogo son fundamentales.
Todo lo expuesto demanda el compromiso del Estado, las empresas y la ciudadanía con el desarrollo sostenible, y nos exige que pongamos por delante la vida, la salud y la libertad. Los niños de hoy y del futuro lo convierten en un deber.
Ivan Lanegra
Publicado en el Diario El Comercio el 22 de abril de 2009
Publicado el 22/04/09 por ilanegra | Categoría: Política Ambiental | Visto 1702 veces |
Etiquetas :

Total de Votos: 3 - Rating: 4.00








Comentarios
Agregar comentario