Formacion de futuros sacerdotes, religiosos y religiosas. Vida consagrada.

Formación de religiosos y religiosas - Perú

noviembre 07, 2006

II. CONC GNRLS: CRITERIOS Y CLIMA DE LA FORMACION

Categoría: MARCO TEÓRICO — janguerry @ 01:28 — Visto: 1453 veces — Share/Bookmark
LA FORMACIÓN ES DESDE Y PARA LA MISIÓN - INCULTURACIÓN
Un carisma origina una espiritualidad. Desde la misión se descubre lo propio y específico del carisma institucional. Hay que formar desde los apostolados propios. Priorizando nuestros campos de acción y los rostros que nos han sido encomendados. Acorde a las prioridades de nuestra Misión X. La misión y la comunidad ha de acoger y hacer crecer los valores, usos y costumbres de las diferentes culturas peruanas de las vocaciones que recibimos y de aquellos lugares donde estamos.

LA FORMACIÓN ES PERSONALIZADA Y PROGRESIVA
Dicha formación nos exige ser respetuosos de la dignidad del/a formando/a, siendo conscientes de las diferentes identidades personales, espirituales, culturales como de las gracias que el Señor le ha dado a cada una/o para desarrollarlas. La comunidad y el/la formador/a animan a que cada uno/a dé una respuesta personal a Dios, desde sus potencialidades y límites. El/la debe responder a su llamada a hacer suya nuestra identidad en el Perú. El/a/ formador/a acompaña por medio de un plan de crecimiento personal, de encuentros / diálogos formales e informales. El carácter progresivo de la formación, toma en cuenta los acentos propios de cada etapa. La Promoción vocacional y los primeros contactos promueven y acogen candidatos/as, el Contacto residencial o aspirantado permite un mejor conocimiento mutuo candidatos/as - congregación, seleccionando a las que ofrecen una real esperanza, el Postulantado la confirma y cultiva la presencia de aptitudes de madurez humana y cristiana, como aptitudes básicas para la vida comunitaria, y claridad y rectitud en su motivación. Toca al Noviciado la formación de la vida espiritual en el carisma propio, buscando que la joven "asimile de mente y corazón el espíritu de la congregación". El Juniorado consolida y desarrolla toda la formación del noviciado, profundizándola, cultivando la formación intelectual y organizando las experiencias apostólicas propias.

LA FORMACIÓN ES ACOMPAÑAR A LA RESPONSABILIDAD
Si el/la joven debe responder, debe participar responsable y motivadamente. Con autenticidad y transparencia. Ha de dejarse acompañar y mostrar permanente conversión y dedicación a Dios. La joven / el joven es la primer/a responsable de su formación (OFIR n° 29). Para crecer, con el acompañamiento cercano del/a formador/a, ha de desarrollar autonomía moral ejerciendo responsablemente su libertad. Ejercitándose en el discernimiento constante de la voluntad de Dios que nos llega por las inspiraciones del Espíritu Santo y la comunidad, y supone asumir los valores evangélicos, consagrados y propios de la institución.
El/La formador/a ha de ser 'democrático/a', estableciendo una relación pedagógica con el/la formando/a equilibrada, donde prime el discernimiento constante y no la imposición de uno/a y el relajamiento del/a otro/a; en un clima de confianza y libertad. Vivir en comunidad supone compartir responsabilidades y trabajos desde las primeras etapas de formación. La corresponsabilidad y subsidiariedad son principios básicos en la organización y vida comunitaria.

LA FORMACIÓN ES GLOBAL E INTEGRAL
“La formación debe abarcar la persona entera de tal modo que toda actitud y todo comportamiento manifiesten la plena y gozosa pertenencia a Dios, tanto en los momentos importantes como en las circunstancias de la vida cotidiana” (Vita Consecrata n° 65)
Ser hombres y mujeres renovados supone que alcance la madurez y perfeccionamiento en todas sus dimensiones sin reducir la formación a lo académico o pastoral. Hay que evitar formaciones parciales que exageran un acento, hay que atender todas sus dimensiones. La dimensión humana, la cristiana y la congregacional. Lo global hace referencia a la unidad en tensión, sin detrimento del acento respectivo de cada etapa; todos los valores y elementos fundamentales de la vida religiosa y carismática del insitituto, deben trabajarse en ella.

CLIMA COMUNITARIO
Fuera de los indicados en los criterios, insistir en el clima de ORACIÓN, AFECTO y RESPETO que hacen posible el discernimiento y educación religiosa.
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