
Empecé a caminar lentamente hacia donde ella estaba, como dándome tiempo para recordar todo lo que habíamos vivido juntos y hacer lógico ese gran vacío que sentí en el estómago, como cuando besas por primera vez a la persona que amas. Yuna bajó los brazos y dijo mi nombre. Me detuve. Suspiró. Suspiré. Me moría. Finalmente se volteó y me miró a los ojos. Pude ver que su mirada era distinta y ahora no miraba a través de mí, sino realmente miraba mis ojos, mis manos. Yo no sabía que expresión poner en mi rostro así que la dejé en neutro. Caminamos hasta estar cerca. No sabía qué decir. ¿Qué podía decir? Me abrazó el alma. Sentía que en cualquier momento mi espalda se rompería. Su cabello negro me hacía cosquillas y casi me hacen reír. "Regresé por ti".
- Pensé que nunca más te vería - me dijo -. Tengo que confesar que tenía miedo.
- ¿De qué?
- No lo sé.
- No ha pasado un solo día que no piense en tí.
- Eso me alegra el día.
- Me gustaría que eso te alegrara la vida.
- Sí, pero me gusta saber que TÚ piensas en mí.
- Me debes mi juventud y mi felicidad.
- Te daré toda la vida que necesites.
"Ya, volvamos a casa" le dije y tomé su mano. Caminamos al auto. Abrazó a Yuki. "Tonta" le dijo y me reí. Volvimos a lo mismo de antes, tal vez. Pero así estaba bien. Prometo no decir cosas de más, aún cuando sienta que tengo que decirlas. Ese día aprendí que no tenemos que expresar absolutamente todo lo que sentimos. Hay cosas que son solo nuestras y que sirven de inspiración cada día. Tenía, tal vez, que dejar que mis sentimientos evolucionen y expresarlos cuando hayan madurado lo suficiente. Todos estamos cambiando constantemente, como dijo Kari. Yuna entró al auto y se sentó. Parecía muy cansada. Yo me senté a su lado en el asiento de atrás en la ventana que daba al mar. Ella se incorporó apenas Yuki encendió el auto y se colocó mirando hacia el horizonte, (da risa pero) como los perritos cuando viajan en auto. Me fastidiaba su pelo latigueando mis mejillas. Sus lentes oscuros reflejaban la puesta de sol. Puse mi mano en su mejilla y la besé en los labios largamente. Sentí como si besara por primera vez a la persona para mí. Me abrazó y así nos quedamos mirando el mar. Yuki pisó el acelerador. Todo volvía a la normalidad al final del día.

- I love ya - me dijo sin mirarme.
- Me too
Me miró, se quitó los lentes de sol y me besó. Y esa fue la primera vez que Yuna me robó un beso. Me pregunto si habrá sentido ese vacío que se siente cuando se besa por primera vez a la persona para uno. Porque el primer beso siempre es dramático.
- ¡Detén el auto! - exclamó la chica.
- ¿Qué sucede? - estábamos preocupados, parecía algo alterada.
- ¡Mis sandalias! ¡Están en la orilla del mar! ¡Aaaaahhhh!








Me identifique tanto con algunas cosas! Solo deseo un desenlace como este...
Las palabras que cruzaste con Yuna fueron tan perfectas! el escenario, el momento. Todo se sintio tan perfecto en mi lectura!
Feliz aniversario al blog! Y feliz aniversario al mundo paralelo del que me estoy haciendo adicta jujuju.
Y gracias a ti Taka! (y felicidades!)