El 28 de abril de 1920, apareció la revista semanal Mundial, cuya dirección estuvo a cargo del periodista Andrés Aramburú Salinas. La revista llegó a los 576 números, se publicó hasta el 4 de septiembre de 1931 y se imprimía en los talleres de la Imprenta “La Opinión Nacional” (calle de las Mantas 152). Con gran despliegue gráfico, Mundial tuvo tres áreas bien definidas:

a. Una sección mundana, e veces frívola, de la vida de la lata sociedad limeña.
b. Una sección política, con opiniones que variaban según las circunstancias aunque, en promedio, comprometida con los logros de la Patria Nueva.
c. Una sección con contenido intelectual.

Más que ninguna otra revista, Mundial supo captar las fiestas, las manifestaciones públicas, los agasajos, el aroma y el espíritu del Oncenio de Leguía. Su carátula reproducía alguna obra de arte ya presentada en alguna exposición; cada número, además, insertaba una composición musical de moda. Pero, como señalábamos, lo más importante es que en sus páginas se presenta la documentación gráfica más importante de los hechos que marcaron la historia de la década de 1920 en el Perú y el mundo.

En Mundial encontramos artículos de los escritores nacionales más importantes de la época como José Carlos Mariátegui, César Vallejo (con su correspondencia europea), José Gálvez (con sus crónicas evocativas), Luis Alberto Sánchez, Jorge Guillermo Leguía, José Santos Chocano, Jorge Basadre, Aurelio Miro Quesada, Martín Adán, Xavier Abril, Catalina Recavarren, Raúl Porras Barrenechea, Percy Gibson o Estuardo Núñez. Gran parte de sus magníficas caricaturas fueron hechas por Jorge Vinatea Reynoso. La crónica social estuvo a cargo de Alberto Jiménez Correa y Federico Távara. Federico Ortiz Rodríguez tuvo a su cargo la parte obrera y las “Cartas de Rucio” de Humberto del Águila fueron comentarios en prosa cervantina de las noticias nacionales e internacionales.

Este semanario compitió con el ya existente Variedades (1908-30) y con otras revistas aparecidas durante el “Oncenio” como Hogar (1920-21), Mundo Ilustrado (1922), Perricholi (1925-26), La Revista (1927-28) y La Revista Semanal (1928-30). Lamentablemente, el fin de Mundial se debió a que después de 1930, tras la caída de Leguía, su director inició una campaña para que el líder de la Patria Nueva recibiera, por su edad y su enfermedad, un trato justo. Las represalias políticas, por esta petición humanitaria, impidió que siguiera apareciendo esta importante publicación.