Nombre feo. Ser hermoso
Lo que las mujeres bonitas no tienen de fea, lo tienen en su nombre. Cierto, los nombres que no prometen mucha belleza, como Brunelia o Alda, son casi siempre las mas bellas. Y el defecto que no pudo ser un lunar de más, unos labios marchitos o una nariz tipo caño se apropia del nombre. Además que las más bonitas suelen tener los nombres más raros.
Una de mis amigas se llama Melisa EUGENIA. Y para tener ese nombre, no imaginan lo hermosa que es. Claro que me doy esa libertad de decir HERMOSA, porque se ella no leerá estas palabras y yo pase verguenza, pero vayamos al nombre: Eugenia vino a mal.
TOMASA era la hija de unos de los amigos de mi padre. La conocí y saber su nombre me hizo pensar en cualquier chica, pero menos en la Tomasa de carne y hueso que conocí. Demasiado hermosa para llamarse Tomasa. Poéticamente, muy bonita como para tener nombre lógico a su belleza.
Octavia de Cadiz, de nuestro amigo Martin Romaña. Hermosa como la literatura que la describe, pero su nombre no resultó ser lo que uno espera por ver. Octavia era hermosa. Incluso, si leyeron todo "El hombre que hablaba de Octavia de Cadiz", en realidad esa bella mujer se llamaba PETRONILA. Otra vez, nada que ver.
Son dos líneas inversas -pero bellamente ideales-.
Etiquetas : Reflexion masculina, Sobre la belleza

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