Ayer, domingo 22 de Octubre, no fue un día familiar tranquilo como de costumbre. Generalmente mi viejo viene a la casa con El Comercio en mano para cocinar todos juntos y pasar la tarde leyendo el diario, si no es que vamos al cine. Pero desde varios días atrás mi vieja -de cariño la llamo Momó- tenía un fuerte dolor que le oprimía el pecho y no se sentía bien. Decidimos llevarla al médico, pensando que sería un mal pasajero y de fácil solución.
Mi papá nos dejo a mis hermanos y a mí en su taller, el cual ya contaba de nuevo con Internet (Speedy reloaded gracias a Dios!), mientras él acompañaba a mi mamá al Hospital Angamos. Pasaron varias horas en las cuales los tres hermanos, viciosos por la red de redes, y más que todo por el Messenger -quién no a nuestra edad? sólo mi hermano menor que aún está en Gunz o esos juegos on line- nos pasamos el tiempo en un dinámico intercambio de pensamientos y palabras hirientes, es decir una pelea(-_-').

Cuando llegó mi madre, con sueño por las inyecciones recibidas, lo primero que hice fue ir con ella, acompañarla mientras dormía y decirle 'Te quiero mucho' para que soñara que era verdad, y no sólo palabras que salen livianas de unos labios poco sinceros.
Más tarde, cuando los ánimos estaban ya calmados, no sabía si sentirme el culpable o la víctima de mi ciega ambición por lo material, aquello que la publicidad y el mercado del consumo nos hacen ver como símbolo de riqueza y progreso. ¿Acaso no somos ricos cuando tenemos a alguien que nos escuche al lado? ¿Acaso no lo somos cuando decimos 'te quiero' a aquella persona y lo sentimos con toda el alma? ¿Y cuando no podemos evitar sonreír por el inmenso amor que ya no cabe en nuestro pecho? ¿No es riqueza aquello?
Por lo tanto, concluyo queson mucho más ricas las personas que no tienen muchas cosas materiales, pero que en su modesta vida tienen el amor de una madre que se esfuerza día a día por darles lo mejor a sus hijos, de un hijo que al volver de trabajar en la calle recibe la suave caricia de su madre o el cálido abrazo de un padre, de un hermano que no puede estudiar porque mantiene a un hermanito menor pero que con una sonrisa suya siente que es dueño del mundo.

Toda esta reflexión me lleva a cuestionarme -y la idea es que a ustedes también-: ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Qué estoy haciendo para conseguirlo?. Pero, sobre todo, -algo que no nos preguntamos- ¡¿No será que tengo lo que estoy buscando?! En mi caso ya no hay dudas, siempre he tenido y tengo aún a mi lado a las personas que más quiero, gracias a Dios; lo demás es accesorio, mis logros serán siempre los de todos ellos, ya que no vale de nada tener el mundo a tus pies si no tienes con quién compartirlo. Tan simple como eso. ¿Es tan difícil de entender?
Publicado por: a20060911 Visto: 3727 veces -

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