Por: Paloma Martinez - Hague

Se podrían escribir muchos artículos para responder a la pregunta ¿Por qué es difícil trabajar en equipo? Muchos hemos vivido experiencias tormentosas y/o frustrantes al tratar de alcanzar objetivos comunes dentro de un grupo de personas. Estas situaciones tienen variantes, muchas veces los miembros son extraños a nosotros, tienen maneras de pensar y ver el mundo diferentes a las nuestras y percibimos intereses distintos a los propios. Las situaciones también cambian: he conocido mucha gente que ha tenido éxito trabajando con equipos cuando la meta u objetivo final y común era algo trascendente, significativo, voluntario y espiritual.
Se habla mucho de los equipos y de trabajar en equipo, sin embargo muchas veces se hace un mal uso de la palabra porque se utiliza como sinónimo de un grupo de trabajo, sin entender que un equipo no es un grupo de profesionales, así sean excepcionales trabajando juntos. También es necesario entender que el equipo ideal no existe, sino un grupo de personas adecuadas en un momento o situación apropiadas que logran dejar sus individualidades y convertirse en un ente que refleja lo mejor de cada uno y logra completar una meta o tarea de manera excepcional. Incluso, muchas veces los grupos compuestos por muchas “estrellas” son más difíciles de convertirse en un equipo porque las individualidades son muy fuertes y cada cual perseguirá imponer su posición.

El trabajo en equipo no es fácil de alcanzar, se requiere preparación, entrenamiento, capacitación y procesos definidos para lograrlo; por ejemplo una política de comunicación vertical y lateral que permita el intercambio y obtención de información para todos los miembros del equipo, acordando el momento, los niveles de confidencialidad y el tipo de información que se socializa. Es muy importante orientar los sistemas de medición de resultados o reconocimiento de logros, a una cultura de trabajo en conjunto: debe de ser una norma que el reconocimiento se hace al equipo, por lo desarrollado; no a los individuos y, de haber una falla o problemas, es él mismo quien también debe hacerse responsable; y no solo la persona mas cercana a lo sucedido. Sólo mirándose y comportándose como un todo, un grupo de personas podrán llamarse a sí mismas: equipo.
Un buen equipo es efectivo cuando logra las metas o tareas dispuestas en el menor tiempo, con los costos más bajos, de forma más creativa, tomando en cuenta todos los aspectos e incluyendo a todos sus miembros. Para trabajar efectivamente en equipo, cada individuo debe entender que es parte de un todo y tiene que renunciar a su individualidad para colaborar con el fin que persigue todo el conjunto del que forman parte. Existirán veces donde el talento o habilidad específica de algunos no será la más requerida y cumplirá un rol secundario; sin embargo en otro momento o etapa sí será su competencia la más importante para el equipo.
Sinergia = Equipo
El concepto de Sinergia es el que está más directamente relacionado con un buen equipo. Proviene de la medicina, donde se determina que el efecto que dos órganos producen al trabajar asociados, es mayor que el trabajo individual. Según la Real Academia de la Lengua significa “la acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales” Si esto se aplica al trabajo en equipo, equivale a que cada individuo entienda e interiorice que la suma de sus talentos individuales no llegará a ser tan desarrollada como el talento del equipo como ente, con vida propia.
¿Qué tomar en cuenta para tener equipos exitosos?
1. Visión y objetivos claros:
Es importante que cada miembro conozca la visión pero también que se sienta parte activa de ella y que la tome como propia. Si esto sucede, podrá entender la fuerza del espíritu del equipo y el impacto que ésta puede tener en los resultados del conjunto. Por otro lado, para entender aquello que se espera del integrante, se debe conocer los pasos a seguir para lograr la visión. Es aún más comprometedor y efectivo desarrollar los objetivos en conjunto, así cada persona podrá aportar con ideas, habilidades y puntos de vista. Al desarrollar este proceso es primordial comprender que la visión y objetivos del equipo difieren del rol que tiene cada uno como individuo; de esta manera será más factible que el equipo logre realizar su visión y los objetivos trazados.
2. Los fundadores del equipo :
Muchas veces las personas que fundan u organizan un equipo cometen algunos de estos dos errores. Unos continúan en su rol de creadores (autoridad) diciendo al equipo qué hacer y cómo hacerlo; y otros creen que su función es facultar a que hagan todo por su cuenta y “salirse del medio”.
El verdadero rol del creador o fundador es tener la capacidad de integrarse como un miembro más, compartiendo el trabajo, las responsabilidades y la autoridad con los demás. La evolución del rol del creador y el manejo de su potestad para con los demás también dependerá de la situación y la etapa de desarrollo en la que se encuentre el equipo. Al principio, se necesitará mayor control sobre los miembros porque todavía no se conocen y recién están planeando su trabajo, pero a medida que el equipo se va cohesionando, comenzará a caminar solo y se podrá delegar más responsabilidades entre sus miembros.
3. Liderazgo en los equipos:
El liderazgo también ha sido un tema ampliamente discutido. Hay autores que determinan que en un equipo de trabajo hay siempre un líder que será el encargado de guiar al equipo y asegurarse que cumpla con sus metas y/o tareas. Sin embargo, existe otra posición que puede ser considerada más realista: según investigadores del tema, el liderazgo en el equipo es un rol, como muchos otros, que los individuos cumplen de acuerdo a la fase o etapa del trabajo o proyecto. Los equipos están compuestos por personas con diferentes habilidades, competencias y rasgos, es lógico pensar que estas características serán reconocidas por el equipo en aquella persona o personas que cuenten con las competencias y habilidades necesarias para cada una de estas fases y etapas del proyecto.
En la etapa inicial, cuando los individuos recién se conocen y todavía no comparten información ni poder, el liderazgo será reconocido en algunos de ellos, a través de características como cohesionadores y sociables, personas que pueden llevar a los individuos a conocerse y bajar las barreras, comprometerse; y cuando el equipo se encuentre contra el tiempo y se necesite ser muy eficiente y estructurado, el liderazgo recaerá en la persona reconocida como el organizador y en la fase de investigación, en la persona más analítica del equipo.
4. Entrenamiento:
El equipo debe aprender sobre el trabajo en equipo. Aunque pueda entenderse redundante, el trabajar como tal y llegar a ser exitosos implica conocer técnicas y desarrollar habilidades muy específicas.
Un buen equipo es como una filarmónica, no solo cada persona tiene que aprender a tocar perfectamente su instrumento, sino que todos y cada uno tiene que tocar y sonar como una orquesta. Los procesos de entrenamiento dependerán muchas veces de las organizaciones; sin embargo es importante tomar en cuenta que los temas necesarios para su capacitación deberían ser gradualmente desarrollados, acorde con las etapas en las que se encuentra. Algunas de estas habilidades son de comunicación, administración de prioridades, liderazgo, planeamiento, entre otros.
5. Mediciones e Indicadores:
Muchos investigadores han caracterizado a los equipos efectivos como aquellos enfocados en el desempeño. Éste es medido por un conjunto de metas y objetivos; por lo tanto, el equipo es el responsable de cumplirlos, y cada miembro debe comprometerse con dichas metas y con los demás miembros para poder lograrlas. El equipo debe ser capaz de desarrollar sus propias mediciones basándose en los indicadores que relacionan directamente su trabajo con los resultados.
6. Canales de comunicación y Sistemas de información:
Los equipos no pueden brindar resultados efectivos si no cuentan con la información necesaria. El responsable debe proveer toda la información relevante, necesaria y actual; luego, parte de la organización del equipo debe determinar los canales de búsqueda y socialización de la información. Se requiere que el equipo organice su relación con el entorno, en este caso, pueden ser grupos de interés u otros equipos.
7. Diversidad en el equipo:
La diversidad de los miembros de un equipo puede ser su mayor ventaja o el más grande obstáculo. Es indispensable que un equipo esté conformado por diversas personas con conocimientos, habilidades, competencias y caracteres diferentes que brinden enfoques, puntos de vista e ideas diversas, pero la clave del éxito recae en que las personas aprendan su valor y su importancia para lograr los objetivos y sepan entenderlo y manejarlo, y así sacarle el mayor provecho. El entrenamiento puede ayudar al equipo a entender el tema de la diversidad y su valor.
8. Toma de decisiones:
Desde un principio, se debe establecer el mecanismo para tomar decisiones dentro del grupo. Este proceso debe ser consensuado por todos, ya que muchos errores se inician porque frente a un problema, la toma de decisiones se hace de manera unilateral o sin tomar en consideración opiniones o intereses de los otros miembros.








