
Cuando salí a encontrarme con Mimi y Yuki, me cruce con un amigo que no veía desde épocas del colegio y, luego de los ya conocidos “qué tal” le dije que estaba algo apurado y que hablaríamos por el Facebook. Vamos, soy la última persona puntual en esta terrible ciudad así que tengo que cuidar mi reputación. Llegué temprano aunque Yuki ya se encontraba ahí. Nos sentamos a conversar un rato acerca de las aventuras de la semana pasada y de todas esas cosas comiquísimas que le llegamos a decir a esa extraña y tímida invitada que un amigo había traído consigo a la reunión pasada en casa de Michi. Creo que nos gusta armar ese dúo interesante y (un poquito) arrogante para hostigar personas tímidas, olvidando que nosotros también lo somos.
Mimi llegó tarde (para variar) algo agitada, deshaciéndose en disculpas, que el tránsito y otros pretextos usuales pero perdonables. Ni siquiera había decidido la película que veríamos. ¡Mimi! Íbamos a decirle algo al unísono cuando nos interrumpiendo levantando la palma de la mano y, sin decir palabra, nos presentó a Kari, una dizque prima suya que, sin lugar a dudas, parecía aún más tímida que la propia Mimi. Se supone que Kari era casi parte de la familia porque los padres de ella y de Mimi eran mejores amigos y desde muy pequeñas habían compartido la vida entera. Eso quiere decir que hablaban de todo y que se conocían a la perfección. Yuki y yo nos miramos con esa cara de siempre y estoy seguro que pensamos lo mismo. “Tribu”.
Kari tenía un aire elegante y su ropa combinaba perfectamente. Tenía el cabello corto, le llegaba hasta debajo de sus pequeñas orejas, adornadas con aretes sencillísimos con forma de estrella. Era baja de estatura, “peque” como Mimi. Nos saludó con atención y fragilidad y casi nos enamora con su perfume. Parecía (y era) ese tipo de chicas que mientras saluda con un beso en la mejilla, desliza sus dedos a lo largo de todo el brazo, empezando en nuestro hombro hasta llegar al codo en una coordinación perfecta entre su respiración y la mirada perdida en algún lugar detrás nuestro. Todo un gran momento y una gran primera impresión.
Yuki y yo decidimos ver una película romántica porque era el género favorito de nuestra invitada de honor, dato que salió casi con naturalidad luego de medio minuto de preguntarle acerca de sus gustos más importantes. La película fue un éxito (algo raro en ese día, había una cartelera realmente pobre) y no podía estar más contenta. Comentábamos los mejores momentos de la película mientras caminábamos para ver dónde podríamos comer algo. Obviamente la elección era de Kari nuevamente, digamos que la estábamos engriendo porque había notado que en fracciones de segundo, su mirada se convertía en una muy parecida a la que tengo yo cuando algún pensamiento me vuelve melancólico. Yuki ya lo sabía también. Nada como un par de tontos muy atentos y observadores. “¡Pizza!” exclamó levantando los brazos haciendo gestos de júbilo y nosotros aceptamos gustosos la propuesta.

De pronto, un sonido interrumpió nuestra conversación en la mesa. Era el celular de alguien y el timbre sonaba “Mr. Raindrop” de Amplified, el segundo ending de Gintama. Kari, que tenía el celular en la mano, contestó rápidamente la llamada de su papá. Nosotros nos quedamos sorprendidos ya que los tres hemos tenido ese timbre en el celular desde muchos meses atrás. Dejamos que terminara la conversación y Yuki puso la canción en su celular y empecé a cantar la canción y luego ellos me siguieron a tres voces. Kari se sorprendió y se unió al coro en la última estrofa. Fue un gran concierto en el restaurante y la gente nos miraba como si fuésemos un grupo de locos. Tal vez, pensé luego, tal vez lo seamos. Fue el mejor momento de la tarde y fue también, el momento más especial cuando consolidamos, los cuatro, una fuerte amistad.
Kari y Mimi debían ir luego a una cena familiar por lo que chicos y chicas tomamos caminos separados. Nos despedimos ansiosos de reunirnos nuevamente muy pronto, nos encantó la idea, tal vez un día de playa o una tarde más de cine. Dejamos que subieran al taxi y Kari nos hizo “adiós” con la mano y nos regaló una gran sonrisa. Estaba feliz. Estábamos felices. Hicimos “adiós” con la mano también y el auto partió. No lo esperábamos pero la vimos voltear dentro del auto y extender su gesto hasta que no podíamos vernos ya. Le dije a Yuki que fue un gran día y que Kari parecía una persona genial. Lo miré para recibir su respuesta o preguntarle qué haríamos ahora y me encontré con un Yuki hipnotizado en dirección al desaparecido taxi que se llevó a Mimi y a Kari. La seriedad en su rostro me era conocida. Algo había empezado a suceder en su corazón, creo. “Deja vú” pensé. Deja Vú. Miré en esa dirección porque ahí se iban nuestras inspiraciones.
“Do you know how much you mean to me? Why must you leave?”








Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Do you know how much you mean to me?
Why must you leave?
I'm just a flower on a tree.
Why must you leave?
Do you know how much you mean to me? (Why must you leave?)
I'm just a flower on a tree. (Why must you leave?)
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
Mr. Raindrop, fallin' away from me now
(You make my day, don't go away)
(He's falling, he's falling...)
*-*-* Traducción: *-*-*
Sr. Gota de lluvia, cayendo lejos de mi ahora
Sabes cuánto significas para mí?
Por qué tienes que irte?
Soy solo una flor en un árbol
Por qué tienes que irte?
Me haces feliz, no te vayas**
Cayendo, cayendo
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**"Make my day" es una frase en inglés equivalente a "hacer muy feliz" o "haces que mis días sean felices".