Escribo porque quiero decir.

Ok, eso es casi tautológico, pero es cierto. No sé si no tenía mucho qué decir en estos días o si es que no sabía cómo decir las cosas hasta ahora. En general, decir, expresar, gritar mi voz al mundo aunque sea desde este pequeño rincón y los otros en los que derramo mis palabras.

La escritura es una especie de catarsis, una forma de susurrar al viento y esperar que mis frases alcancen su oído. El mundo envuelto en unas cuantas letras, tal vez. La magia de la palabra y la memoria, como alguna vez escribió un amigo en un cuento, lograr crear un puente indestructible como Benedetti, cerrar la distancia, hacer que cuando diga pan, pueda comer. Gracias, Ángela, por ser tan precisa con tu frase.

Sin embargo, es más que eso. Escribir, tallar mis ideas en forma de textos y darles forma, es a su vez una expresión de mis deseos y mis sueños en el mundo. Es un compromiso hecho hoy con lo que me comprometo, con lo que juro y a lo que me entrego. ¿Puedo cambiar? Sí, puedo, mas no puedo arrepentirme de lo dicho, no debo, porque es lo que soy, hoy y completamente, tal como me percibo.

El tiempo puede hacer muchas cosas, claro. La vida da vueltas y tal vez lo dicho hoy ya no sea lo mismo mañana, pero eso no le quita su pedacito de verdad.

Pues bueno, entonces es eso, la clave que abre cada una de mis líneas:

Escribo, luego existo. O mejor dicho, lo que escribo, es lo que soy.

He escrito.


~ El Doc
La libertad es la capacidad de entregarse a un compromiso sin más atadura que la que uno mismo desea imponerse.





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