Peruanos más ingleses que los ingleses

"Oe, primo, pucha que aquí las mujeres son bien botadas", escucho al primo de mi amigo Ricardo decirselo un poco airado. Sus años en EE.UU. hicieron que él compare dos realidades muy distintas: entre una liberal y otra prejuiciosa. "Allá las chicas son más sueltas. Te hablan y todo pasa chevere. Aquí te miran con indiferencia y hasta no te contestan", vuelve a arremeter el primo de Ricardo.
Yo lo escucho entre copas y, en cierto modo, le doy la razón. No sé si él se nacionalizó, porque recuerdo, desde muy niño, que él viajó a EE.UU. por muchos años. Me sorprende que ahora él me gane en tamaño, cuando era todo un chaparro. Regresando a que le daba la razón, sucede que muchas veces escuché comentarios parecidos en diferentes persionas. Incluso, en artistas. Joaquín Sabina, al ser entrevistado por Bayly, dijo algo muy cierto: "Los peruanos somos más ingleses que los ingleses. Nadie puede decir nada, porque, de pronto, uno lo mira como que está fuera de lugar".
Recuerdo haber conocido a dos amigos koreanos en Lobos, una playa al sur de Lima. Ellos, muy tranquilos, se ponen a bailar la canción Sirena, de Sin Bandera. Y para que, bailaban bien, aunque sea una canción, para nosotros, inbailable. Una chica dijo "Ayy, qué roche...". Típico de la cerrada idiosincrasia limeña.
A veces, cuando somos "más ingleses que los ingleses", siento que las personas tienen, entre sí, un grado de hipocresía. En realidad, como decía Pierre Bourdieu, Ser es Ser visto, por lo tanto, si somos lo que mostramos, sabemos de fondo que mostramos solo lo "bueno". Y exagerar lo "bueno" es darse cuenta que lo malo escondido es tan grande como la bondad expresada.
Es el arte de dudar de todos y creer en nadie. Creo que el primo de mi amigo se irá del país sin recuerdos "exòticos" de nuestra tierra.







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