El procesado por el caso “chuponeo telefónico”, Carlos Tomasio de Lambarri, declaró ante la jueza María Martínez Gutiérrez que la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) fue uno de los clientes “fijos” que tuvo la empresa Business Track (BTR). La afirmación fue hecha durante su instructiva en el penal Castro Castro, el 19 de febrero pasado.

La CONFIEP requirió frecuentemente de los servicios de Business Track. (Imagen: confiep.org.pe)
La conclusión de que este gremio empresarial fue un cliente importante de BTR se da no solo por lo que han declarado los procesados. El ex presidente de dicha entidad, José Miguel Morales Dasso, admitió que había, incluso, un contrato permanente de servicios entre ambas entidades.
MORALES, EL CONTRATO. El nexo entre BTR y la Confiep fue José Miguel Morales. Según el empresario, durante su gestión se detectó que las comunicaciones de la institución estaban interceptadas, y por eso le pidieron a Business Track que les realice un “barrido electrónico”. Este diario se comunicó con la Confiep para saber si el contrato con BTR seguía vigente, pero al cierre de esta edición la comunicación no fue posible.
Pero allí no quedó la ayuda. Después del trabajo hecho en la Confiep, Morales contactó a BTR con el Estudio Aurelio García Sayán – del cual es socio al igual que el abogado Alberto Varillas – para que realicen un “barrido”, pues allí también habían detectado “chuponeo”. El 20 de febrero, Giannotti le dijo a la jueza: “conozco al Estudio García Sayán a través del doctor José Miguel Morales; él fue quien me llevó para hacerles un diagnóstico de seguridad”.
El tipo de trabajo que BTR prestó al estudio jurídico fue diverso, según señaló Carlos Tomasio a la Fiscalía. “Les hicimos un análisis de vulnerabilidad hace más de un año. Le trabajamos el sistema informático.
Actualmente le hemos prestado un servidor. Este trabajo lo realizó Michael Calle”, quien – según ha manifestado Manuel Ponce Feijoo – era “el consultor principal de BTR en materia de informática”.
“SOMOS DAMNIFICADOS”. Morales ha precisado que “nosotros en este caso somos totalmente damnificados, eso está aclarado. Fuimos objeto de “chuponeo’, no sé a manos de quién. Pero no puedo declarar más porque esto está en el Poder Judicial”.
A diferencia de la versión inicial de que la Confiep y el estudio García Sayán habían sido víctimas del chuponeo de BTR, lo que queda claro, con esta información, es que más bien fueron clientes de esa empresa.
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