(Los Andes 13/10/06)
Hace unos días se anunció la construcción de bases militares bolivianas en las fronteras de Perú y Chile. Esto no hubiera llamado tanto la atención, si es que las mismas no serían parte de un acuerdo entre Venezuela y Bolivia.

Según las informaciones que se manejan, serían 20 las bases militares que se construirían. Esto ha hecho que las reacciones en nuestro país y en el vecino país de Chile sean para deplorar este hecho, viéndolo como un asunto promovido desde Venezuela para armar a su socio boliviano, más que por las reales necesidades de nuestro vecino para mejorar la eficacia de sus fuerzas armadas.

Lo que hace que la incomodidad vaya en aumento, es la desconfianza hacia el presidente Hugo Chávez por sus conocidas intervenciones en países soberanos que sienten vejada su soberanía por sus insultos constantes y por el ambiente de desconfianza que se vive en esta parte del continente gracias a sus cuestionables intervenciones. Esto se agrava aún más, con la percepción de que el presidente boliviano sería manejable, por decir lo menos, por el mandatario caribeño.

Una carrera armamentista en Bolivia, gracias al petróleo de un gobernante que no tiene reparos en crear situaciones tensas entre países amigos y hasta socios, debe ser analizado por parte de aquellos que podrían ser perjudicados, en especial a nivel de relaciones diplomáticas y comerciales. Entre Perú y Bolivia son muchos los motivos para considerarnos países hermanos, por ello la construcción de bases militares entre sus fronteras son innecesarias y hasta provocadoras.

De otro lado hay que recordar que hace unos días, los Cancilleres de Perú y Bolivia, expresaron su complacencia por la entrada en vigencia del Tratado General de Integración y Cooperación Económica y Social para la Conformación de un Mercado Común.

En la misma reunión lo cancilleres resaltaron los logros alcanzados por la Autoridad Binacional Autónoma del Sistema Hídrico del Lago Ticicaca (ALT) durante sus primeros años diez años de actividad, ahí mismo mencionaron que esto constituye un modelo de cooperación e integración en el manejo de recursos hídricos compartidos. Asimismo, debemos mencionar que hace una semana asumió el cargo Julian Barra Catacora como director ejecutivo de esta instancia binacional.

Este tratado y lo trabajado en conjunto es sólo una muestra de cómo hemos venido caminando de la mano, promoviendo constantemente estrategias para mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos. En especial en nuestra región que comparte frontera con el hermano país. Esperamos que con este tipo de planes armamentísticos, lo que se escriba con la mano, no sea borrado con el codo.

Por estas razones pensamos que las bases militares en la frontera con Bolivia traerían más perjuicios que beneficios en nuestras relaciones bilaterales, nuestra región puede resultar perjudicada por compartir frontera, puesto que el comercio y el intercambio cultural han sido, y esperamos que sigan siendo, una fuente de hermanamiento entre estos dos pueblos que deberían seguir caminando juntos, sin permitir la intervención de terceros.