Alan está en campaña, para cualquier analista político no es ninguna novedad. No tiene rivales políticos de peso y el Congreso es prácticamente un espacio suyo con la compra de votos de los congresistas rivales (a quienes les salvaron la vida cuando no los acusan constitucionalmente) y por la mediocridad de los demás congresistas.

Tiene el presupuesto público para hacer "política de izquierda" como se jacta, pero tiene un perfil más liberal que Toledo y Fujimori juntos.

Ya copó el aparato estatal publicitario y con mayor presupuesto: Foncodes y Mi Vivienda. En estos sectores viene realizando cuanta inaguración haya, así sea un caño.

No tendría nada de malo de que se jacte en las inaguraciones, pero últimamente viene dando discursos un poco complicados de entender para la gran mayoría de sus "pobres".

"Dios me ha enviado", "La Biblia lo dice", es el uso de un mesianismo religioso con ánimo de calar en la ignorancia de la población, en esa población que acude a cuanta estafa religiosa exista, a cuanta iglesia que imponga un "diezmo". No importa cuánto te cueste, la idea es "rezar" para alcanzar algo de perdón divino.

Ese mesianismo es utilizado por Alan para señalar "El mundo está quebrado, menos China y el Perú" y el Perú no está quebrado porque "Dios me ha enviado".

Sería bueno que Dios también ilumine a Alan, en pequeñas cosas como:
- ¿Quién mando a matar a los del Frontón?
- ¿Quén le pagó su departamento en París?
- ¿Porqué no declaró a su hijo Dantón cuando fue candidato a la Presidencia del país ante el JNE?
- ¿Porqué no informa donde está la plata del BCCI?
- ¿Es dueño de la Universidad San Martín?

Tantas preguntas que seguramente Dios aún no se sacude de la lengua hipnotizadora de Alan.

MBT