28/02/09: Caos en el tránsito vehicular nos cuesta 6 mil millones de dólares
El Comercio
Empresas ofrecen apoyo económico y técnico al Estado para enfrentar situación. Sugieren crear entidad con pleno poder para abordar 22 principales problemas
El diagnóstico y las conclusiones del informe los puede encontrar en los siguientes enlaces: documento 1 , documento 2 , documento 3 , documento 4 .
Por Roxabel Ramón
Los trabajadores acumulan tardanzas y regresan estresados a casa, además, el gasto en combustible se multiplica y los pedidos y entregas no llegan a tiempo. El tránsito caótico no es solamente un vía crucis para el ciudadano de a pie, ya que afecta también a empresas del sector privado.
Por eso seis organizaciones (Asociación Peruana de Empresas de Seguros, Asociación de Representantes Automotrices del Perú, Universidad de Lima, Jockey Plaza, Telefónica y Toyota) se han unido en busca de soluciones para este problema y ayer, tras cuatro meses de alianza, presentaron el estudio técnico “Antídotos para la congestión y la inseguridad en el tránsito”.
El documento contiene cifras preocupantes, como aquella que, sumando la pérdida de horas/hombre (US$800 mil), las infracciones no sancionadas (290 millones a un promedio de US$20,5 cada una), el gasto extra en combustible y otros ítems, arroja una pérdida anual de más de US$6mil millones en todo el país. Y esto sin contar los accidentes de tránsito ni lo incalculable: la pérdida de vidas humanas.
Sin embargo, el estudio no es solo un compendio de cifras de-salentadoras, pues con el espíritu empresarial de sus mentores, se han armado paquetes de problemas con soluciones específicas.
La propuesta principal es crear una entidad autónoma para el tránsito, que se encargue de normar, supervisar y sancionar con eficiencia. “Un organismo ejecutor similar a Indecopi, INC o Sunat”, explica Luis Triveño, responsable de la investigación.
¿Pero qué dice a todo esto el Estado? Adrián Revilla, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Vial (CNSV), entidad que depende del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), considera que si se crea un nuevo organismo, este debería centralizar y coordinar las acciones que actualmente asumen, de manera aislada, dispersa e ineficiente diferentes autoridades.
“El MTC tiene muchos otros problemas de qué ocuparse, y las municipalidades provinciales y distritales han demostrado que no pueden con el tránsito. Por más que haya buena voluntad, nada funciona sin un liderazgo claro”, señala Revilla, quien no deja de ser autocrítico: “El CNSV tampoco funciona sin poder. Sin facultades para normar o sancionar, todo queda en el papel”.
NUEVA VISIÓN DEL PROBLEMA
“La mayoría de estudios previos y muchos especialistas consultados tenían una idea equívoca del origen de nuestro tránsito caótico. Le echaban la culpa a la migración del campo a la ciudad”, comenta Triveño.
El estudio rompe con esa tradicional respuesta antropológica, pues se explica que el comportamiento caótico está en todos los estratos socioculturales.
“Adelantar por el carril opuesto o falsificar una placa son más bien reacciones racionales, las mejores que encuentran los ciudadanos frente a un sistema mal diseñado”, dice.
Buena parte de la investigación está dedicada a las causas del problema: infraestructura incoherente, normas obsoletas y funciones mal entendidas. Esto último podría graficarse en una escena cotidiana: unos 2.500 policías de tránsito que reemplazan a los semáforos en las principales intersecciones viales.
“Esta es una pérdida de recursos humanos. Esto debe cambiar y ese cambio no puede asumirlo solo el Estado”, añade Revilla.
El estudio divide los problemas de tránsito en dos campos: congestión e inseguridad, cada cual con sus respectivos problemas y posibles soluciones.
Las proyecciones señalan que, en un año de aplicación intensa del proyecto, se podría reducir en 20% el caos vehicular de Lima, y en cinco años los estándares de calidad se igualarían a los del primer mundo.
La evaluación está y también la palabra empeñada, pues las empresas se han comprometido a apoyar técnica y económicamente al Estado en la creación de esa entidad que facilite la canalización de las soluciones. Es decir, se han puesto frente al timón. Ojalá que la burocracia no le ponga freno al nuevo empuje.
Empresas ofrecen apoyo económico y técnico al Estado para enfrentar situación. Sugieren crear entidad con pleno poder para abordar 22 principales problemas
El diagnóstico y las conclusiones del informe los puede encontrar en los siguientes enlaces: documento 1 , documento 2 , documento 3 , documento 4 .
Por Roxabel Ramón
Los trabajadores acumulan tardanzas y regresan estresados a casa, además, el gasto en combustible se multiplica y los pedidos y entregas no llegan a tiempo. El tránsito caótico no es solamente un vía crucis para el ciudadano de a pie, ya que afecta también a empresas del sector privado.
Por eso seis organizaciones (Asociación Peruana de Empresas de Seguros, Asociación de Representantes Automotrices del Perú, Universidad de Lima, Jockey Plaza, Telefónica y Toyota) se han unido en busca de soluciones para este problema y ayer, tras cuatro meses de alianza, presentaron el estudio técnico “Antídotos para la congestión y la inseguridad en el tránsito”.
El documento contiene cifras preocupantes, como aquella que, sumando la pérdida de horas/hombre (US$800 mil), las infracciones no sancionadas (290 millones a un promedio de US$20,5 cada una), el gasto extra en combustible y otros ítems, arroja una pérdida anual de más de US$6mil millones en todo el país. Y esto sin contar los accidentes de tránsito ni lo incalculable: la pérdida de vidas humanas.
Sin embargo, el estudio no es solo un compendio de cifras de-salentadoras, pues con el espíritu empresarial de sus mentores, se han armado paquetes de problemas con soluciones específicas.
La propuesta principal es crear una entidad autónoma para el tránsito, que se encargue de normar, supervisar y sancionar con eficiencia. “Un organismo ejecutor similar a Indecopi, INC o Sunat”, explica Luis Triveño, responsable de la investigación.
¿Pero qué dice a todo esto el Estado? Adrián Revilla, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Vial (CNSV), entidad que depende del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), considera que si se crea un nuevo organismo, este debería centralizar y coordinar las acciones que actualmente asumen, de manera aislada, dispersa e ineficiente diferentes autoridades.
“El MTC tiene muchos otros problemas de qué ocuparse, y las municipalidades provinciales y distritales han demostrado que no pueden con el tránsito. Por más que haya buena voluntad, nada funciona sin un liderazgo claro”, señala Revilla, quien no deja de ser autocrítico: “El CNSV tampoco funciona sin poder. Sin facultades para normar o sancionar, todo queda en el papel”.
NUEVA VISIÓN DEL PROBLEMA
“La mayoría de estudios previos y muchos especialistas consultados tenían una idea equívoca del origen de nuestro tránsito caótico. Le echaban la culpa a la migración del campo a la ciudad”, comenta Triveño.
El estudio rompe con esa tradicional respuesta antropológica, pues se explica que el comportamiento caótico está en todos los estratos socioculturales.
“Adelantar por el carril opuesto o falsificar una placa son más bien reacciones racionales, las mejores que encuentran los ciudadanos frente a un sistema mal diseñado”, dice.
Buena parte de la investigación está dedicada a las causas del problema: infraestructura incoherente, normas obsoletas y funciones mal entendidas. Esto último podría graficarse en una escena cotidiana: unos 2.500 policías de tránsito que reemplazan a los semáforos en las principales intersecciones viales.
“Esta es una pérdida de recursos humanos. Esto debe cambiar y ese cambio no puede asumirlo solo el Estado”, añade Revilla.
El estudio divide los problemas de tránsito en dos campos: congestión e inseguridad, cada cual con sus respectivos problemas y posibles soluciones.
Las proyecciones señalan que, en un año de aplicación intensa del proyecto, se podría reducir en 20% el caos vehicular de Lima, y en cinco años los estándares de calidad se igualarían a los del primer mundo.
La evaluación está y también la palabra empeñada, pues las empresas se han comprometido a apoyar técnica y económicamente al Estado en la creación de esa entidad que facilite la canalización de las soluciones. Es decir, se han puesto frente al timón. Ojalá que la burocracia no le ponga freno al nuevo empuje.
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