El día anterior había sido un pésimo día... en el cual me entere que mis queridas clases.. aquellas que me alegran cada día desde hace un buen tiempo se acabarían. Lo peor de todo era que las clases en sí no se terminarían sino que yo sería incapaz de seguir asistiendo... aún peor es que la razón por la cual dejaría las clases escapaba de mis manos... frustración... eso es lo que sentí en ese momento ya que yo había hecho todo lo necesario para seguir asistiendo a esas clases... incluso había logrado asegurar que absolutamente nadie me pueda impedir seguir asistiendo, pero lamentablemente las circunstancias han jugado de forma que lo más probable es que tenga que alejarme de aquella carpeta incómoda contigua a la tuya en la que ocasionalmente te apoyas...

Aquel día teniendo prácticamente la certeza de que el tiempo se estaba acabando... de que se repetía nuevamente aquella historia que ya conocía... esa historia que se ha repetido como si el destino me estuviera diciendo “Toma... otra oportunidad”... decidí lavantar mi brazo y alcanzar a Haru. No era la primera vez que lo intentaba, cada vez que estabamos juntos estiraba mi mano para alcanzarla pero no podía... simplemete era inalcanzable y solamente dejaba que las yemas de mis dedos rocen su cabello o su aroma... tampoco las palabras servían... a pesar de que ella podía escuchar aquellas vibraciones que se desprendían de mi boca... nunca fueron aquellas palabras que estaban y aún están en mi mente. Pero ese día era diferente... ese día sabía que el tiempo estaba en contra y que por alguna razón no importaba que la imagen fría y distante que he contruido durante años...se desvaneciera... ese día solo la quería alcanzar... no me importaba nada más. En esos momentos mientras estiraba desesperadamente mi mano me dí cuenta de que en realidad estoy enamorado de Haru... “te alcancé”... finalmente lo había logrado... mi mano estaba sobre su hombro y ella con un gesto algo brusco y sorprendido volteó... “Que pasa? me preguntó”...

... Aquellos segundos de silencio después de su pregunta fueron casi eternos... estabamos frente a frente en aquella calle que tanto disfruté con “ella”... pero mucho más importante, que ahora disfruto con Haru... respiré profundo [aunque luego me pareció un poco tonto] y finalmente se lo dije cara a cara... “Haru... sabes... tu me gustas” Después de decir aquellas palabras podía sentir una gran tranquilidad en mi alma... y comencé a caminar. Haru que se había quedado algo sorprendida también comenzó a caminar... ambos los hacíamos uno al lado de otro avanzado en dirección a aquella avenida grande. Probablemente esa sea la última vez que vea a Haru, a menos que la terquedad que me caracteriza me aferre a esas clases, en aquel edificio que tiene esa recepción donde por primera vez vi a Haru...








