
- ¡Hiciste trampa! ¡Hiciste trampa, tramposo!
- ¿Yooo? – solo me reía mientras apretaba sus muñecas contra su cara, enseñándole uno que otro truco de sumisión.
- No me hagas desplegar mi gran poder… - me decía mientras reía entre dientes y sonidos raros.
- ¿Ah, sí? ¿Cómo cuál? – no estaba asustado ni impresionado.
- ¡Toma esto!
Empezaba a pellizcarme y a morder mis manos. Mientras algunos pedacitos de piel dejaban de ser parte de mí, Mimi, con los ojos entrecerrados y los dientes apretados pataleaba como una niña en su primer día de clases de verano en la piscina. Como todas las cosas de la vida diaria, en ese momento no me dolía y ella se reía mientras arañaba mis sonrisas. Luego de rendirme, nos quedamos en silencio mirando el techo escuchando a los fantasmas de su casa hacer ruidos en el mueble de la sala. Fue cuando empezó a contarme su vida entera y yo escuché todo con una paciencia infinita. ¿Qué tanto se parecen dos almas en búsqueda? Pues tanto como nosotros dos. Y mi hobby es escuchar atentamente nada más, escuchar y escuchar y asentir y juguetear con los dedos y dar palmadas en la frente.
Apenas llegué a mi casa ese día, la llamé tan solo para seguir escuchando su voz. Fue cuando me dijo “¿sabes qué me molesta de ti?” y le respondí “que soy muy callado…”. No me dijo nada, solo se rió mucho, “me gusta cuando sabes qué es lo que está pasando por mi mente”. Si ella supiera que ese es sólo el resultado de escuchar atentamente, sabría que si yo hablara mis palabras serían igual a las de ella. Cuando acomodé mi brazo bajo mi almohada antes de dormir, sentí un ardor leve y agudo en mis brazos y en mi mejilla. Intenté contar los pedacitos que me faltaban y encontré un gran vacío en mi pecho… “me lo quitaste también” pensé mientras me dormía echado sobre el otro lado.











q crueldad la tuya jeje
"me lo quitaste tambien".. no me esperaba ese final!
oh gran takaezu incre como siempre ;)