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mar, 03 de octubre, 2006

A diario hago (o busco hacer) mis sueños realidad: Luego de clases voy a mi jato, almuerzo y me decido a leer las copias -por cierto, no son pocas- que vienen para los parciales, cada vez más cerca. Sé que la educación es el medio por excelencia -luego del tarjetazo- para el ascenso social y el buen posicionamiento laboral en un mundo competitivo como -dicen que es- el actual.

Ante esto, no es posible que cuando uno intente estudiar o comenzar a leer la separata que no has leído -pero debiste leer- en todo el ciclo te venga la pereza de nuevo y te quedes jato o prefieras leer el Punto Edu del mes pasado. ¿Hasta qué punto es aceptable ser ocioso? ¿Cuánto esto afecta a los medios con los que cuento para lograr mis metas?

Que todos seamos un poco holgazanes no tiene nada de malo -ni extraño-. Es más, ahora es parte del estilo de vida despreocupado, 'in' para nuestra edad y tiempos. Mas ¿cómo puedo evitar que el exceso de esta -relajante- frescura aleje de mí los sueños que deseo cumplir y mi proyecto de vida (aunque lejano aún, por lo que veo)?
gato
La respuesta parece simple y propia de nuestros padres: 'Ponte a estudiar facineroso!'. Pero tiene un trasfondo que es necesario analizar. La primera impresión de esta frase es la agitación paternal ante una simple siesta a medio día o a la resaca luego de una larga noche de juerga-'Para eso sí eres bueno no?'-.

En cierta parte tienen razón -que raro que diga esto!-. Pero ¿ellos no pasaron por esto también? La conclusión que saco de esta pregunta es que todos tenemos una etapa de ociosos, resumido en una frase 'Messenger es mi vida!' . Sumado a que la tolerancia es la base de la sociedad contemporánea da un ‘Compréndannos pues!’.

Es mi futuro lo que está en juego, sin contar las boletas nada baratas de la PUCP. Es claro que esto merma mi independencia en la conducción de mi porvenir, siempre supeditado por los designios económicos de los viejos. Y si ellos quieren lo mejor para mí -y me dan la money que necesito-, qué más puedo pedir?

Cuando ya sea profesional y tenga mi carro último modelo de los agradeceré. Recordaré con nostalgia las tantas que recibía de niño, los sermones de joven y las demandas económicas de adulto. Sí, todo en orden de nuevo. So, les haré caso (por ahora). Etiquetas :

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