Documentos obtenidos por Perú.21 confirman que, en el año 2000, la Marina de Guerra del Perú compró, de manera oficial, dos equipos de interceptación Triggerfish y cuatro equipos denominados Handheld, por los cuales el Estado peruano pagó más de 160 mil dólares americanos.

Con estos documento se confirma que la Marina compró varios equipos de chuponeo, cuya ubicación se "desconoce" en la actualidad. (Imagen: larepublica.pe)
El nombre completo de los equipos es Triggerfish Cellular Telephone Monitoring System y Handheld Cellular Surveilance and Interrogation System, cuyo uso, de acuerdo con nuestras fuentes, es el espionaje telefónico celular. En su declaración policial, el procesado Carlos Tomasio de Lambarri, el número dos de la empresa Business Track SAC, había dicho que los dos Triggerfish fueron destinados para realizar labores de Inteligencia en Chile.
Al final, la Marina de Guerra del Perú, es decir, la cartera del sector Defensa, desembolsó la suma de 161,600 dólares americanos por equipos que, oficialmente, sí adquirió, pero que hasta el momento nadie sabe a dónde fueron a parar. ¿Quién los tiene?
LOS DOCUMENTOS. El primer documento – todos están escritos en idioma inglés – es una carta del 29 de noviembre de 1999 enviada por el agregado naval en Washington, contralmirante Carlos Sarmiento, a Cindy Sallomon y a Lupe López, representantes de la empresa gubernamental Harris Corporation, encargada de vender equipos a nombre del Departamento de Estado norteamericano. Allí, Sarmiento dice que “la Armada Peruana está interesada en la adquisición de los productos” Loggerhead y Triggerfish.
“Nosotros vamos a apreciar si empiezan a hacer los arreglos necesarios para este fin, teniendo en cuenta que la Marina peruana será el único usuario final del producto; en el caso de la licencia de exportación, los procedimientos son obligatorios”, y “si necesita cualquier información adicional para hacer los arreglos o para la demostración, no dude en ponerse en contacto con el comandante Carlos Tomasio, de mi staff, al teléfono 202-337-6670, facsímil 202-337-7954, o e-mail sharp@tcon.
El segundo documento es una orden de compra enviada por Carlos Tomasio a Harris Corporation el 6 de enero de 2000. Allí, Tomasio le da cuenta a la empresa estatal norteamericana de la solicitud oficial de adquisición, por parte de la Marina peruana, de dos tipos de equipos: dos Triggerfish 4000 y cuatro Logherhead.
Líneas abajo, Tomasio precisa que la factura correspondiente deberá ser remitida a la dirección Estación Naval Alfonso Ugarte, Embassy of Perú/Naval Commissioner & Attaché. 2141 Wisconsin Avenue, N.W., Suite “J”, Washington, DC 20007. Telephone: 202-337-6670.
Y en el siguiente párrafo indica: “El pago podría hacerse en su totalidad por transferencia de nuestras cuentas en el First Union National Bank a la presentación de los documentos de embarque. Si lo desean, también podemos preparar una carta de crédito bajo el nombre de Harris para el importe total de la compra”. Además, “la licencia de exportación debe ser solicitada y obtenida por su empresa”.
NOTA DE DÉBITO Y CERTIFICADO. Otro documento clave es la nota de débito (Debit Memo) del First Union Bank, firmada el 24 de julio de 2000 por M. Franklin, al parecer un funcionario de la Estación Naval Alfonso Ugarte, que indica la existencia de un débito a nombre de Harris Corporation GCSD por la suma de US$110,000. En la nota se registró la cuenta bancaria número 2000002967084, de la entidad naval señalada.
Y, finalmente, damos cuenta de un certificado de no transferencia y uso (Nontransfer and Use Certificate) del Departamento de Estado de Estados Unidos que consigna los siguientes datos: Nombre de solicitante en Estados Unidos: Harris Corporation; Nombre de usuario final: Peruvian Navy; País de destino final: Perú.
En la parte posterior del documento se da cuenta de los datos de los productos comprados: Dos Triggerfish Cellular Telephone Monitoring Systems, modelo HLE-TF-4080B, cada uno por US$55,000, y cuatro Handheld Cellular Surveilance and Interrogation System, modelo HLE-LH-4000, cada uno por US$12,900, es decir, 51,600 dólares en total.
LA EXPLICACIÓN DE DEFENSA. Dicha pregunta fue alcanzada la tarde de ayer a la Marina de Guerra, pero, hasta el cierre de esta edición, no fue posible obtener su respuesta. Sin embargo, como se recuerda, el 1 de febrero pasado, el ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, le dijo a Perú.21 que, de acuerdo con la información que le había proporcionado la Marina de Guerra, “esa compra no se hizo efectiva; en las cuentas de la Agregaduría Naval no figura nada de eso, no han girado ningún cheque, no han hecho ningún giro ni dispuesto efectivo, no ha habido junta de evaluación de equipos. Sobre las facturas (de la compra, que se dieron a conocer a fines de enero), eso no prueba nada; mañana, usted puede comprar cualquier cosa y dice que la factura salga a nombre de Ántero Flores-Aráoz. ¿Lo pagué yo?, ¿es mío? No”. No obstante, estos nuevos documentos dirían todo lo contrario.





