En medio de un sorprendente desempleo, los senadores y la Casa Blanca alcanzaron un acuerdo el viernes en torno a un plan de estímulo económico promovido por el presidente Barack Obama.
"El pueblo estadounidense desea que trabajemos juntos. No quiere que estemos divididos en líneas partidistas en torno a una crisis muy seria que enfrenta nuestro país", dijo Susan Collins, una de dos senadores republicanos que apoyó la propuesta.

Los senadores republicanos Susan Collins (Maine) y Arlen Specter (Pennsylvania) apoyarán con su voto el plan presentado por el Ejecutivo que, a diferencia del caso peruano, sí considera reducciones de impuestos. (Imagen: Politico.com)
Los funcionarios colocaron el monto de la medida en 780.000 millones de dólares en recortes fiscales y nuevos gastos. Por el momento no había más detalles, y posteriormente pareció haber cierta confusión incluso entre los senadores en torno al monto exacto mientras continuaban los debates en la cámara alta ya avanzada la noche.
El acuerdo coronó una tensa jornada de negociaciones tras bambalinas en la que el líder de la mayoría demócrata en la cámara alta, Harry Reid, junto con el secretario de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, buscaron atraer el apoyo de suficientes republicanos para darle a la medida la mayoría de 60 votos requerida.
Además de Collins, el senador republicano Arlen Specter dijo que votaría en favor de la propuesta de ley. Su colega de partido Olympia Snowe no la apoyó.
El demócrata Edward M. Kennedy, que lucha con un tumor cerebral, llegó a Washington en caso de que fuese requerido su voto. El senador ha estado en la Florida en los últimos días y no ha acudido al Capitolio desde que sufrió un ataque el día de la juramentación de Obama hace más de dos semanas.
Los demócratas tienen una mayoría de 58-41 en el Senado, incluyendo a dos independientes, pero se requieren 60 votos para lograr la aprobación del proyecto de estímulo debido a que elevaría el déficit federal.
Los líderes demócratas han pronosticado que con el apoyo que Obama goza en encuestas tras su elección y el agravamiento de la situación económica, podrán tener la ley en el despacho del presidente para mediados de febrero.
Pero los republicanos, que ya no están obligados a defender las políticas del ex presidente George W. Bush, han cambiado rápidamente su postura y critican la iniciativa por su magnitud y por lo que consideran un gasto derrochador. Todos los republicanos votaron en contra de la medida en la cámara baja y esto a su vez alentó a sus colegas de partido en el Senado a tomar la misma postura.






