Es notable por sus pinturas decorativas. Está entre el Cusco y Urcos, en un lugar lleno de pintoresquismo y sabor. La fachada es de poco ver, salvo las pinturas murales borrosas, el balcóncillo gracioso y el campanario de ocho arquillos coronados de tejas.

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Iglesia de Andahuaylillas

Ingresamos al templo advertimos que es de una sola nave, aunque amplia. Su retablo máximo es barroco y recubierto de oro, de tres cuerpos y tres calles, con imágenes de bulto y ricos lienzos. El sagrario, el tabernáculo y las gradillas son de plata trabajada. Tiene ocho columnas salomónicas y algo de espejería. Es retablo impresionante.

Sobre el presbiterio se abre el gran artesonado con vigas cruzadas y motivaciones mudéjares, policromadas y critificadas. Estas vigas, todas bien dispuestas, dejan ver los artesones pintados cn muchos matices y oros. Es artesonado de ocho paños, alargados los dos laterales y complicadísimo el que cae sobre el altar mayor. Cuatro pares de lienzos con marcos renacentistas terminan de adornar este sector.

La techumbre también tiene ornamentación pictórica. Exhibe rombos blancos con dorados florones en su centro entre rojos y azules intensos. El techo es muy hermoso. Consta de tres paños cruzados por dobles vigas cargadas de flores policromadas y doradas de fondo de rojo sangre. Se descubre los troncos de la techumbre recubiertos con el yeso y decorados a pincel. Toda la decoración es de un mudéjar andinizado.

Existen dos altares barrocos delante del presbiterio. Son labrados y dorados: el del Calvario, en el muro de Evangelio, con esculturas de bulto, y al frente suyo, en el muro de la Epístola, el de San Pedro Papa, con imagen de vestir. Cada altar tiene tres cuerpos y tres calles, ambos son de notables entalladura.

El púlpito es renacentista, con cuatro paneles que contiene a los Evangelistas, pero en el correspondiente a San Marcos hay un medallón pre-barroco con un clérigo arrodillado ante el Papa. Ignoramos el significado. El tímpano ha perdido su efígie central y solo conserva el marco entre columnas, por lo que el fondo es un búcaro con flores pintado al fresco en el muro. Un cáliz y una hostia coronan el tímpano en alto relieve dentro de un medalloncillo cerrado y elíptico. El tornavoz, finalmente, es de seis lados formando pirámide, habiéndose perdido el santo de la cimera o coronación. Todo el púlpito es azul y oro.

Las pinturas murales sobre el zócalo retratan a vírgenes y mártires en medallones separados por bustos de mancebos con cestos de frutas en la cabeza y el medio cuerpo inferior foliáceo, todo sobre fondo rojo ladrillo. Destacan en los medallones las santas Cecilias, tocando el organo, Margarita, con el demonio encadenado, Lucía, con ojos en una fuente, Bárbara, con la torre llameante a su lado, Eulalia, con los pechos cercenados en una bandeja, y unas pocas más. Todas se deben al pincel de Luis de Riaño.

El baptisterio presenta una portada con inscripciones pintadas en quechua, aymara, puquina, castellano y latín. La portada, obra de pincel, simula dos pilastras y un arco que en cada riñon alberga un amorcillo, luciendo la parte alta, entre anforas , dos angelitos con una vela encendida cada uno, sosteniendo un medallón a modo de tenantes laterales. Esta portada también la pintó Riaño. La puerta frontera a la bautismal lleva ala torre de la Epístola y están sus dos hojas pintadas lindamente. El sotacoro tiene un artesonado, asimismo a pincel, con florones crucíferos entre vigas y vigillas, y en los muros hasta seis hatos de frutas.

Las puertas laterales del templo muestran mancebos con alas en vez de brazos y medio cuerpo escamado y medio cuerpo en forma de pez. Hay en los intradós de las portadas bellas follajerías y afuera, con los tritones, rombos con flores en su interior y hojarascas fuera de ellos.

Los ocho lienzos que se advierten en lo alto de los muros son grandes y bien hechos. Reflejan los temas en forma variada, por lo que pueden verse en ellos la Pesca milagrosa, la predicación del Bautista, la Conversión de Saulo y otros episidios mas difíciles de identificar.

Quedaría solamente reparar en el mobiliario. Resaltan en el templo viejas bancas de color rojo bermellón con coronación verde y oro, dos confesionarios que parecen datar del siglo XVII y, en el coro alto, un par de organos de fuelle con las hojas de sus portezuelas pintadas. En el órgano mayor hay arcángeles músicos que se inspira en Bernardo Bitti, en el órgano menor están el Rey David con el arpa y santa Cecilia, la patrona de los músicos, con un organo de tubos. Al salir del templo despiden al visitantes los Caminos de la Vida, pintura alegórica y moralista a los lados de la puerta principal que muestra a los hombres la Ruta del Cielo y la Ruta del Infierno.

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Interior de la iglesia de Andahuaylillas