
Die Zeit
Profesor de filosofía de la Universidad de Tel Aviv, consejero en materia de ética de las fuerzas militares Israelíes, en una entrevista donde se refiere a los éxitos militares y a las víctimas civiles que causa la guerra.

Introducción y Traducción: Franz Kundmüller
Introducción
Israel ha dispuesto el alto al fuego unilateral sobre Gaza, a partir de las 2 am del domingo, al haber cumplido con sus objetivos militares, como son: destruir a Hamas o causarle el máximo daño posible, eliminar la capacidad de lanzar cohetes de dicha agrupación a territorio israelí y hacer un despliegue de fuerza que tenga un impacto geoestratégico significativo en la región.
Sin embargo, el balance en víctimas mortales es escandaloso y vergonzoso. Centenares de niños y muchas personas inocentes han muerto violentamente como producto de las operaciones militares en Gaza.
Hasta se han producido bombardeos a instalaciones de organismos internacionales, causando graves daños a la cadena de asistencia humanitaria en una de las zonas mas densamente pobladas del planeta y provocando reacciones de indignación en todo el mundo, incluyendo por parte de Naciones Unidas.
El diario alemán Die Zeit le hizo una entrevista al Profesor Asa Kasher http://www.tau.ac.il/~kasher/ , filósofo y autor de varios libros de la Universidad de Tel Aviv, la misma que traducimos a continuación y que se explica por si sola:
Traducción
Die Zeit (D.Z.): Sr. Kasher, ud. es un “consejero de asuntos éticos” de las FFAA de Israel. ¿Es éste un chiste malo, una broma pesada? Por favor explíquenos lo que esto quiere decir.
Asa Kasher (A.K.): De ninguna manera se trata de un mal chiste, pues yo soy profesor de ética militar desde hace muchos años en las instituciones de las FFAA de Israel. Del mismo modo, esto no tiene nada de extraordinario, pues muchos filósofos se han ocupado de este tema a lo largo de la historia y desde los tiempos de la antigüedad. Lo extraordinario es que como profesor de filosofía, he tenido a mi cargo el desarrollo de los primeros lineamientos de ética de las FFAA de Israel, así como los lineamientos de ética para la lucha contra el terrorismo.
D.Z.: ¿Acaso no es un hecho inquietante el haber desarrollado una filosofía que define la fórmula de inflingir la muerte a las personas?
A.K.: Matar no es el foco ni epicentro moral, pues éste es la autodefensa o defensa propia. Una guerra justa comienza con la autodefensa llevada cabo por los mismos ciudadanos. En este contexto, es posible que se nos presente la oportunidad de vernos obligados a matar para defendernos. Sin embargo, en algunas oportunidades basta con neutralizar al enemigo por otros medios o combatirlo utilizando otros medios. La pregunta correcta es entonces ¿qué está permitido y qué no está permitido cuando uno se defiende?
D.Z.: ¿Las operaciones militares israelíes en Gaza están justificadas?
A.K.: Si están justificadas, pues se han dado sobre la base del criterio del “último recurso”. Es decir, el hecho que se proceda a una ofensiva militar es a su vez garantía de que previamente se han agotado todas las alternativas. Recién cuando todos los medios previos han fracasado, incluyendo los medios políticos y diplomáticos, se concluye válidamente en la necesidad de proceder justificadamente a llevar a cabo las acciones militares correspondientes.
D.Z.: El hecho que se haya o no se haya agotado todos los medios previos es en realidad motivo de una controversia política. En cambio, hoy es indiscutible que hay un gran número de víctimas civiles en este conflicto. ¿Cómo justifica ud. este hecho?
A.K.: Déjeme ud. decirle claramente que a mi me causa un gran dolor cada uno de los casos en los que un ser humano mata a otro ser humano. Mi posición es a favor de la paz perpetua, tal como lo postuló Kant en su oportunidad. En consecuencia, estoy en contra de la guerra eterna, tal como lo postula Hamas. En todo caso, si es que tengo que matar a alguien, lo haré no sin una gran dificultad y siempre con un gran pesar en el corazón. Esto, a diferencia de los palestinos, que lo hacen con un inusitado triunfalismo, celebrando fiestas cada vez que llevan a cabo un atentado suicida en Israel y causan la muerte de decenas de seres humanos inocentes. Incluso, debo destacar que cuando se elimina un terrorista tampoco es motivo de alegría para nosotros. Es espantoso y en el fondo, siempre pienso que ojala esa persona jamás se hubiera convertido en terrorista. De otro lado, si se trata de daños colaterales, resulta imprescindible esforzarse para lograr que éstos sean mínimos. Nosotros contamos con métodos muy avanzados y refinados para minimizar los daños colaterales.
D.Z.: ¿Y cómo lo hacen?
A.K.: Piense ud., por ejemplo, en las operaciones militares de tipo quirúrgico, que tienen como objetivo matar terroristas. Este tipo de operaciones corresponden a la acción del Estado y a razones de Estado. Sin embargo, su realización supone una serie de preparativos minuciosos. Es decir, se lleva a cabo una secuencia o cadena de verificaciones antes de colocar a una persona en la lista de terroristas a ejecutar. Cuando el nombre ha sido verificado y llega el momento, ubicamos exactamente donde se encuentra el blanco y constatamos si lo podemos eliminar. Esto produce otra cadena de verificaciones muy detalladas. De modo que antes que comience la operación para eliminar al blanco, nuestro personal se encarga de llevar a cabo una gama de cálculos para determinar el momento preciso en el que cabe actuar, las condiciones en que la operación se va a llevar a cabo, el tipo de munición a utilizar y todas las circunstancias que nos permitan incrementar al máximo las probabilidades de eliminar al enemigo y reducir la posibilidades de que cualquier otra persona muera como resultado de la operación.

Funeral de niño de 8 meses víctima de la guerra, Gaza enero 2009
D.Z.: Muy bien, ¿pero acaso no es cierto que en el ejemplo que ud. está poniendo resulta tremendamente discutible que sea posible verificar el equilibrio que debería de haber entre el éxito de la operación y la muerte de civiles inocentes?
A.K.: Bueno, pero si nos preguntamos porqué es que ponemos a alguien en la mira y porqué lo eliminamos en determinado momento, la respuesta lógica será que el objetivo tiene que ser eliminado porque constituye una constante amenaza para la vida de nuestros ciudadanos. En consecuencia, debemos ver el problema desde una perspectiva panorámica, en orden a que los terroristas atacan permanentemente a nuestros compatriotas, pero lamentablemente también ellos están rodeados de ciudadanos muchas veces inocentes, incrementando así el riesgo de generar daños colaterales involuntarios.
D.Z.: ¿Y como es posible lograr un balance?
A.K.: Tenemos lineamientos de acción muy detallados, los mismos que se hacen de conocimiento público. El hecho es que en cada caso tiene que haber una necesidad claramente comprobada de eliminar al enemigo y una vez que el blanco está identificado, resulta imprescindible reducir al máximo la posibilidad de generar daños colaterales. En muchas oportunidades incluso hemos llamado a las personas que estaban cerca del blanco para advertirles que abandonen la zona y salven sus vidas.
D.Z.: ¿Uds. llaman por teléfono, se comunican?
A.K.: Si, y eso ocurre a cada rato. Incluso en mas de una oportunidad hemos arriesgado la operación con tal de salvar vidas de civiles inocentes y postergando la decisión de abrir fuego.
D.Z.: A diferencia de la guerra en el sur del Líbano, en el caso de Gaza, la población civil no puede salir de la zona de combate. ¿Esto no hace que este conflicto sea especialmente sangriento?
A.K.: En efecto, la situación en la zona de conflicto en Gaza es mucho mas complicada. En consecuencia, los daños colaterales son mayores. Pero nosotros no invocamos a las personas para que abandonen la Franja de Gaza sino para que desocupen tal o cual casa o edificio, cuando se trata de un blanco. En todo caso, si bien los daños colaterales son una consecuencia de nuestras operaciones militares, en realidad son consecuencia del accionar violento de Hamas.
D.Z.: En todo caso, ¿entiende ud. que para algunas personas se perciba como cínicos los cálculos que uds. llevan a cabo para eliminar los “blancos”?
A.K.: Entiendo que se de esa percepción. Pero era acaso Santo Tomás de Aquino un cínico porque filosofó sobre la guerra justa.
D.Z.: ¿No ocurre acaso que estas reglas éticas de la Guerra que ud. profesa, terminan por tomar opciones o decisiones en contra de la humanidad y de las personas?
A.K.: En la Biblia dice con mucha razón que hay un tiempo para vacilar y un tiempo para tomar decisiones. Cuando yo dicto los temas de ética en la escuela militar israelí procuro abarcar la mayoría de situaciones, aspectos y principios. Sin embargo, lo cierto es que tarde o temprano llegamos a un punto a partir del cual es necesario pasar a la acción.
Entrevista de Patrik Schwarz
Die Zeit








