13/09: ¿Cómo incluir a los jóvenes en la política?
(Los Andes 13/09/06)
Editorial
Al momento de promulgarse, hace algunas semanas, la ley del concejal joven, se notaron rápidamente cuales serían sus entrampamientos para que ésta logre funcionar correctamente.
Esta ley permite incluir un mínimo de 20% de jóvenes menores de 29 años dentro de las organizaciones políticas y alianzas electorales que postulen a las elecciones ediles de noviembre próximo. Lo que no se especifica en la ley, -y quizá no tendría porque hacerlo- es la posición, o el número de lista en la que deben ir los jóvenes, estos al igual que las mujeres con la cuota de género, vienen siendo relegados a los últimos lugares de las listas, lo que hará casi imposible que los municipios cuenten con una voz juvenil en sus sesiones de concejo.
Ser considerados como el "relleno" de la lista originará un desencanto en la población juvenil, que tiene la esperanza de contar con una voz en los espacios de decisión. El mismo problema es evidente en los diversos espacios de concertación regional donde las organizaciones juveniles cuentan con pobre organización y capacidad de convocatoria. La mecida es escucharlos pero no hacerles caso.
Es por ello que, las dificultades para una mayor y efectiva participación juvenil en la vida política del país y de nuestra región, no van a ser superadas con la una ley. Las leyes no cambian las cosas, sólo sirven de telón de fondo para contar con herramientas que permitan mejorar alguna una situación dada, en este caso, la inclusión de los jóvenes en la vida política y democrática del conjunto de la sociedad. No olvidemos que a un gran porcentaje de la población juvenil la política no les interesa, y poco se ayuda a revertir esto, colocándolos en las colas de las listas.
De otro lado, la improvisación es una costumbre en la política del país, se organizan "partidos" sólo para llegar al poder y casi nadie se esfuerza para concretar procesos de formación de nuevos cuadros, donde la palabra capacitación supere a la actual improvisación y la formación, sea acompañada con el deseo de servicio más que de servirse, ahí es, justamente, donde la participación de los jóvenes debe ser vital para cambiar la actual cultura política nacional.
Por lo menos eso deberíamos de ofrecer a nuestros jóvenes, (espacios de formación) aprovechando su energía y disposición para construir una región diferente, inclusiva y identificada con su entorno cultural, comprometida con el diálogo y los valores democráticos.
Es inútil presentar cifras sobre la realidad de nuestra región, conocemos que todas están en rojo, para cambiar eso la participación de la juventud es vital. Veremos que dicen los candidatos -que de seguro irán tras el voto juvenil durante su campaña- para atender a este sector de la población.
Editorial
Al momento de promulgarse, hace algunas semanas, la ley del concejal joven, se notaron rápidamente cuales serían sus entrampamientos para que ésta logre funcionar correctamente.
Esta ley permite incluir un mínimo de 20% de jóvenes menores de 29 años dentro de las organizaciones políticas y alianzas electorales que postulen a las elecciones ediles de noviembre próximo. Lo que no se especifica en la ley, -y quizá no tendría porque hacerlo- es la posición, o el número de lista en la que deben ir los jóvenes, estos al igual que las mujeres con la cuota de género, vienen siendo relegados a los últimos lugares de las listas, lo que hará casi imposible que los municipios cuenten con una voz juvenil en sus sesiones de concejo.
Ser considerados como el "relleno" de la lista originará un desencanto en la población juvenil, que tiene la esperanza de contar con una voz en los espacios de decisión. El mismo problema es evidente en los diversos espacios de concertación regional donde las organizaciones juveniles cuentan con pobre organización y capacidad de convocatoria. La mecida es escucharlos pero no hacerles caso.
Es por ello que, las dificultades para una mayor y efectiva participación juvenil en la vida política del país y de nuestra región, no van a ser superadas con la una ley. Las leyes no cambian las cosas, sólo sirven de telón de fondo para contar con herramientas que permitan mejorar alguna una situación dada, en este caso, la inclusión de los jóvenes en la vida política y democrática del conjunto de la sociedad. No olvidemos que a un gran porcentaje de la población juvenil la política no les interesa, y poco se ayuda a revertir esto, colocándolos en las colas de las listas.
De otro lado, la improvisación es una costumbre en la política del país, se organizan "partidos" sólo para llegar al poder y casi nadie se esfuerza para concretar procesos de formación de nuevos cuadros, donde la palabra capacitación supere a la actual improvisación y la formación, sea acompañada con el deseo de servicio más que de servirse, ahí es, justamente, donde la participación de los jóvenes debe ser vital para cambiar la actual cultura política nacional.
Por lo menos eso deberíamos de ofrecer a nuestros jóvenes, (espacios de formación) aprovechando su energía y disposición para construir una región diferente, inclusiva y identificada con su entorno cultural, comprometida con el diálogo y los valores democráticos.
Es inútil presentar cifras sobre la realidad de nuestra región, conocemos que todas están en rojo, para cambiar eso la participación de la juventud es vital. Veremos que dicen los candidatos -que de seguro irán tras el voto juvenil durante su campaña- para atender a este sector de la población.
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Daniel Juarez escribió: