La primera vez que vi a Haru estaba sentado en una de las sillas que tiene aquella pequeña recepción, ese día tenía una reunión poco importante y estaba esperando que las otras personas llegaran. Aquella primera vez que la vi de lejos me llamó la atención, ella parecía una persona simple y seria, al parecer salía de dar un examen y tenía una mirada de cansancio. Para ser sincero Haru me pareció la imagen de “ella”. Pasaron los días, en los que no pensé en Haru ni un momento... no pensaba en nadie en ese momento, puesto que mi agitada vida de una clase a otra, de una reunión a otra, matizada por series que me absorbían y sobre todo el hecho de querer olvidar a “ella”, tenían mi mente ocupada.

Ella, me refiero a Haru, pudo haber sido una de esas personas con las que simplemente el destino decidió que me la cruzara una vez en mi vida; sin embargo, para alegría mía, no fue así. La volví a ver, en un lugar que no me lo esperaba, la vi y la conocí del mismo modo que conocí a “ella”, recuerdo muy bien ese día. Yo ingresaba a aquel salón de siempre, pero con un horario distinto. Me senté como estaba acostumbrado al centro del salón en la primera fila, saqué mis queridos audífonos y empecé a escuchar música mientras esperaba el inicio de la clase. Estaba tan concentrado en los sonidos y voces que emitía mi reproductor que me demoré en notar que Haru estaba en la carpeta contigua a la mía. Me froté los ojos. Y es que era suficiente que el primer día en que la vi la relacionara con “ella”, para que ahora se presente de la misma forma. Aquellas primeras clases, fueron un poco extrañas para mí, puesto que sentía que volvía a aquellos días... aquellos días que permanecerán en aquella caja de recuerdos, que no suelo mirar.

Así pasaron los días en los que comencé a conocerla poco a poco, cada día la conocía un poco más, reconocía sus gestos, su forma de pensar, su forma de ser. Cada día descubría que se parece mucho a ese tipo de persona que tanto me fascina, cada día me daba cuenta que también en algunas cosas se parecía a mí, a mi forma de ver las cosas... cada día descubro y me doy cuenta que Haru ha dejado de ser simplemente la imagen de “ella”... ha dejado de ser parte de un juego en el cual se confunde mi mente... ahora sé que “ella” es “ella”... que Haru es Haru, algo muy simple pero que hasta ahora seguía siendo borroso para mi ojos. Ahora sé que no busco a Haru para reemplazar a “ella”, ahora veo que Haru no ha aparecido para llenar un vacío sino para crear uno nuevo. Ahora que ya las he podido diferenciar con claridad, sin que mi mente trate de conectarlas, sin que mi mente trate de confundirme... puedo gastar nuevamente aquella palabra, cuyo kanji aún tengo guardado en mi bolsillo, cuyo kanji ya hemos visto juntos. はる 愛してる...








muy lindo