Luego de escuchar al profe y anotar lo esencial (una línea de dos horas de clase-_-'), sales a tomar por fin aire fresco de nuevo. Eh! un hueco de quién sabe cuantas horas. No hay nadie a la vista, que piña! Justo cuando uno está libre, no hay un alma conocida cerca -ni fantasma en kilómetros-.

Luego de examinar detalladamente cada copia -'cuál es de cada curso?!'- con tiempo suficiente para leerlas tranquilamente y sin apuros (mañana es el control!), uno se pregunta: 'Qué he hecho en todo este tiempo?' Tan simple y llana es la respuesta que no vale la pena mencionarla (NADA!).
¿Cómo pueden existir tantas copias en mundo, especialmente en Estudios Generales Letras? -¡que casualidad!- Y por último, ¿cómo combatirlas? De repente oigo unas voces: '¡Quememos Copyland! No, mejor prendámosle fuego al profe -¡el autor intelectual de los hechos!-, así nunca más toma lista.' Encontré al fin mi misión. Pero hay una traba, algo que impide que mi altruista plan tenga éxito: el sheriff. Al parecer no hay nadie que se le enfrente, ni siquiera los -nada santos ni sobrios- cachimbos pueden son él. Los pasadizos son su territorio, de ahí despliega a los tranquilos estudiantes hacia la rotonda (zona neutra entre su poder y el imperio de la vagancia).

Publicado por: a20060911 Visto: 3174 veces -






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