“¡Nadie puede detener el ímpetu desquiciado de una muchacha que solo quiere encontrar su verdadera felicidad!” exclamaba Yuna con las manos en las cinturas, parada en la banca y mirando hacia el cielo y la nada al mismo tiempo. Yo estaba ahí, sentado cerca de ella en una banca fría en la mitad de la noche. Hacía calor en ese lugar. Ella me confesaba, queriéndolo o no, sus anhelos para el año que viene. Por un momento pensé en mí y mis anhelos para el año que viene rápido y solo pude pensar en que quería que ella estuviese a mi lado. ¿De cuándo acá mis sueños se limitan a añorarla? “No tengo remedio” pensé mientras me daba yo mismo una palmada en la frente.
Publicado en Cuentos y Relatos
a la(s) 16:43 el día lunes 15 diciembre
por dtakaezu| Visto: 925 veces
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bueno taka ,, esta muy claro que yuna ,, es decidida, pero a ti, mi estimado amigo te hace falta perseverancia... recuerda . el que persevera alcanza .... asi que nada de palmadas en la frente .... XD