El historiador habla de sus estudios académicos y del Perú que vive día a día. “¿Con qué cifras trabaja el Estado? Con unas que no reflejan la realidad”, comentó.


Peru 21

"Tenemos casi cien universidades. ¿Cuántas investigan? Se debe crear un fondo para investigadores". (Karen Zárate)

Luis Millones es uno de nuestros académicos más importantes. Con una licenciatura en Historia en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y doctorados en Antropología e Historia en Chile y en Estados Unidos, acaba de publicar Perú indígena. Poder y religión en los Andes centrales (Fondo Editorial del Congreso de la República), un volumen que reúne tres ensayos que preparó, analizando la realidad indígena del país, para las Naciones Unidas.

SOBRE EL PERÚ PROFUNDO... Y REAL. Rodeado de obras de López Antay, Enrique Polanco y Rafael Hastings, Millones nos dice que Rafael Tapia, del Fondo Editorial del Congreso, al ver la valía de estos textos, le propuso publicarlos para que puedan ser consultados por estudiantes e investigadores locales.

El primer ensayo, Dioses y demonios de los Andes, es hoy un libro; y el tercero, Las miradas y las historias que no se encuentran, donde realizó un sesudo estudio de campo en comunidades ayacuchanas y piuranas, está a punto de serlo. “Uno controla la investigación, no la publicación”, ironiza Millones. Sin embargo, el libro es valioso porque, en 208 páginas, nos habla de nuestro país y “explora la percepción de las poblaciones de origen indígena sobre las brumas de su pasado, el incierto presente y las posibilidades de su futuro”.

El historiador es profesor emérito de la Universidad de Huamanga, donde, en los años 60, conoció a Abimael Guzmán y su ideología. Justamente, en Carhuarán, una comunidad de la ayacuchana provincia de Huanta, ha pasado una larga temporada realizando el trabajo de campo de su próximo libro.

“Me interesó porque, junto con una comunidad de Sechura, son las únicas del Perú que creen que viven cerca del infierno, al que ubican en un lugar geográfico específico. Por ejemplo, en la época de Sendero, el mal, el demonio, estaba encarnado por Sendero. En estos días está representado por el narcotráfico. Esta zona se halla cerca del VRAE, en medio de la miseria y de la violencia. Que crean que viven cerca del infierno me parece lógico. Simplemente, ejercen una forma distinta de explicar los sucesos del mundo y sus fenómenos”.

Hoy, en medio de preocupaciones financieras y mercantiles, le preguntamos acerca de la pertinencia de las investigaciones históricas, antropológicas, humanísticas. “Son necesarias porque nos permiten conocernos, saber quiénes hemos sido, quiénes somos… Aquí ni siquiera el mapa del Perú está bien hecho. ¿Con qué cifras trabaja el Estado? Con unas que no reflejan la realidad. El Perú oficial es un país de ficción”.