
César Bazán, educador con 42 años de experiencia, nos comenta sobre la importancia de la educación y estimular a los jóvenes para que vayan en busca de su propio conocimiento.
César, hablemos de educación. ¿Cuál es – o debería ser - el rol principal de la educación?
Estamos en un momento interesante con respecto a la educación. A mi me encanta recordar dos horas que tenía con los chicos de 5to de secundaria en un colegio con un proyecto educativo alternativo – el CIFO-, porque no eran dos horas de un curso, sino tiempo en el que íbamos más allá, trascendíamos la escuela. Nos hemos ido a enterrar de arena en Villa El Salvador, a visitar el Centro Médico “El Milagrito”, el “Hospital El Milagrito”, que aunque era un pequeño centro de salud, para ellos era un “Hospital”, ir a la biblioteca, jugar con los chicos, hablar sobre la promoción, promover las actividades del Consejo Estudiantil – equivalente a la Federación de Estudiantes en una universidad- porque ese era un espacio ganado de libertad, pero a la vez de solidaridad. Yo enseñaba algo, pero aprendía muchísimo más, como lo que dice Luis Jaime Cisneros “la educación es un proceso de simbiosis que consiste en dar y recibir en igual intensidad”, yo creo que es más lo que aprendemos de nuestros alumnos que lo enseñamos a nuestros alumnos.
¿En este proceso de simbiosis es donde se genera el conocimiento?
En ese encuentro nos enriquecemos todos, allí se genera el conocimiento, en el ambiente más seguro que pueda ofrecer la escuela. Obviamente no hay ninguna certeza, vivimos en un mundo sumamente complicado; pero la escuela debe ser el espacio que le brinde afecto al chico, y a través del afecto y de un amor que es exigente a la vez, él crecerá con cierta seguridad. Así, cuando se sienta seguro y entienda que la gente allí está para protegerlo, entonces comienza a desarrollarse con libertad, ser él mismo. No buscar agradarle a una persona, ni a decir lo que el resto quiere escuchar, sino a ser él mismo.
¿Qué es lo más importante que debe aprenderse en la escuela?
Bueno, para empezar, ser maestro es una responsabilidad enorme. Porque yo no voy a dictar un curso, como historia por ejemplo, que luego van a ser profundizados y resulta que estabas enseñando cualquier cosa. Mira, yo tengo 42 años de profesor, y hace 42 años se enseñaba que eran 14 los Incas, y ahora resulta que no es así. Pero, ¿qué es entonces lo importante en una clase? El vínculo entre el maestro y el alumno. Un buen maestro trasciende los muros de la escuela, es por eso que tiene mucha responsabilidad. No tiene comparación el ser maestro con otras profesiones, es inspirador, desafiante y único como cada uno de los chicos que se educan en un colegio.
¿Qué rol cumple el maestro en la vida de un niño o adolescente?
El maestro es un mediador como dice Vigotsky, el educador debe ser un mediador, yo diría que es quien abre las puertas al aprendizaje, quien abre las puertas y te dice ven por aquí, te guía un poco, pero respetando la individualidad de cada uno, los gustos, las inquietudes de cada uno, y coopera para que los niños identifiquen intereses de por vida, las variables y todo este laberinto de cosas. Porque mira, hay algo muy importante, la escuela recibe a niños que no conoce y debe prepararlos para un mundo que desconoce.
Entonces ¿Cómo preparamos a niños y jóvenes para trabajos que aún no existen?, ¿para usar tecnologías que aún no se inventaron y para resolver problemas que ni si quiera imaginamos el día de hoy? Entonces finalmente debemos preguntarnos para poder hacerlo más sensato qué cualidades, qué competencias y qué al final van a necesitar desplegar nuestros alumnos en un mundo de constantes cambios. Como decía Heráclito “la única constancia es el cambio”
Entonces, ¿el profesor o maestro se convertirá en una suerte de guía de brújula para el alumno?
Pues claro, le ayudará a descubrir qué cosas son matrices, cuales son las líneas transversales. Ya pasó eso de aprender de memoria cosas, porque cada tres años cambia un tercio de los conocimientos, una velocidad en la que nos encontraríamos locos, pero si es importante saber qué hacer con la información, dónde encontrarla – que ahora es mucho más fácil-, cómo recepcionarla, cómo sintetizar esa información, cómo incorporarle un componente de veracidad, preguntarnos si esto es cierto, lo cuál favorece el conocimiento.
Y, por supuesto, estimular las habilidades comunicativas del chico para que pueda trabajar y enriquecer su aprendizaje en equipo.
Entender y procesar la información es a nivel personal, después está cómo comunicarla. Tenemos que preparar gente que sepa expresar sus ideas, porque de nada nos sirve un sabio mudo… no debemos formar voceros de otros, sino personas que sepan expresar sus pensamientos, lo que sienten. Voceros de sí mismos, entonces cuando hablamos de “sus”, entonces hablamos de una autoestima alta, saber que es digno, que cada persona es digna. Ojo, que nosotros educamos a niños y los consideran mini adultos, con mini derechos, pero lo más adecuado es un medio donde los chicos sepan sus derechos y la voz más frecuente sea “no es justo”, porque involucra eso autoestima, dignidad y tener derecho a expresar sus ideas, a equivocarte inclusive y es en ese encuentro con otras personas como él, entre iguales, debe aparecer la búsqueda de consenso, la búsqueda de la verdad, la belleza y la justicia. Si se les trata como adultos, con derechos, como personas, con la información adecuada, donde ellos pueden opinar, ellos van a respetar las normas. En cambio, cuando las normas son impuestas por los adultos a los menores, entonces no funciona, se necesitan normas de convivencia claro, pero con las reglas del juego bien planteadas. Allí habrá seguridad y la gente va a sacar lo mejor de sí, porque es considerada una persona, ese chico va a tener libertad y con la libertad se va a dar permiso para explorar, para buscar, para ir a identificar intereses, para compartir con sus compañeros y a luz de ese compartir salen otras cosas,
¿La responsabilidad recae entonces sobre los maestros?
La educación es responsabilidad de todos, por allí debemos empezar el cambio. Tenemos que formar gente que sea solidaria, con una gran vocación de servicio, sino no vamos a transformar el país. Si el alumno no está autoafirmado, si no tiene una conciencia crítica, si no va en busca del conocimiento, pertenece a una manada, a unos borregos que siguen instrucciones.
Y por supuesto que en la escuela están los especialistas, como en el hospital están los médicos, pero lamentablemente son muy maltratados por la sociedad, como si fuera responsabilidad únicamente de los profesores su capacitación y actualización pedagógica, esta es una responsabilidad conjunta, de todos los peruanos.
Además, hay una alianza estratégica entre la familia y la escuela. En un espacio afectivo, que le dé calidez a la escuela, por la escuela debe buscar obtener la mejor versión de cada persona, ayudarlos a que saquen lo mejor, educar es eso, sacar de adentro lo mejor que tienen. El objetivo debe ser obtener la mejor versión de cada uno de nuestros alumnos, mirar también nosotros como padres, como educadores, la mejor versión de nosotros mismos al servicio de nuestros alumnos.
Pero también, el alumno debe ser un protagonista, yo creo que la escuela tiene que reposar en tres pilares, es un trípode, una que son maestros, los técnicos, los especialistas, otra que son los padres, los primeros educadores y sobre cuyos hombros hay una tremenda responsabilidad, y los terceros son nuestros patas, los alumnos. Ellos deben ser los protagonistas de la escuela, dentro de un marco de seguridad, de tecnología, de pedagogía y de ternura, para que puedan florecer, pero deben participar.
¿Cómo ves la educación peruana hoy en día?
La educación peruana viene atravesando hace 50 años crisis enormes, no se da abasto, han creado institutos por todas partes, sin un mínimo de certificación de calidad, realmente ya hay todo un plan de educación a nivel nacional que tendría que seguirse, y seria gaseoso seguir repitiendo todo eso, pero la educación nacional está en crisis permanente.
¿Dónde deberíamos posar los ojos para una buena educación en el Perú?
Es un tema súper amplio y complejo. Yo creo que la gente más capaz debería enseñar, los alumnos más destacados deberían empezar a replicar y comprometer en una gran cruzada en que la gente de todas las disciplinas pueda estar también enseñando, que nos convirtamos en guías, porque sino no tiene sentido, siendo tan trabajadores, tan creativos, la gente sale a buscarse la vida, entonces tiene una creatividad para llevar algo a su casa para que no le falte lo necesario a sus hijos, si tuviera la oportunidad quizás en otros países, en otros medios y tal vez también acá, entonces tendríamos un potencial enorme.
Y en este medio de confianza y horizontalidad ¿un alumno de escuela puede empezar ya a reconocer sus intereses?
A los 16 años, un chico tiene más o menos ya una idea de que es lo que le gusta, ahora también existen las carreras polivalentes y se van a seguir creando carreras distintas, para enfrentarse a un mundo distinto.
Pero el chico en un ambiente cálido, de calidez humana, puede ser él mismo, y es a través del día a día que va descubriendo su potencial, dónde puede rendir más, qué es lo que le gusta, qué es lo que quiere, lo que le conviene, de qué manera puedo yo realizarme como ser humano. La escuela y la familia, decía hace un rato, son una alianza estratégica. Elegir un colegio, sobretodo en un país tan diverso como el nuestro – donde sólo un sector tiene la posibilidad de elegir entre tantas variables -, es comprometerse con un proyecto educativo. Lamentablemente no todos tienen esa opción y deben conformarse con ir a la escuela más cerca de su casa.
¿Cómo ves el intercambio de intereses y aprendizaje entre alumnos, qué puedes decirme al respecto?
En una escuela no solo debe fomentarse el intercambio entre alumnos de un mismo año, o de la misma escuela o medio, sino también con escuelas de otros sectores, más populares, porque ambos chicos – el de la escuela de pocos recursos económicos y el de nivel económico con más opciones - se enriquecen en el compartir.
Es importante que el alumno salga a conocer su ciudad, no tipo postal, monumentos y esas cosas – que es valioso por supuesto- pero que salga a conocer a la gente, qué actividades realizan en la calle, que “latee” un poco como dicen ellos y harán una nueva lectura de su medio, de la gente, empiezan a enriquecerse, y allí comienzan a explorar también sus intereses.
Podrá el niño o adolescente así descubrir que este es un espacio habitado desde hace muchos años, por donde ha pasado mucha gente, y si se siente identificado con su ciudad entonces no va hacer tonterías en ella, la va a respetar. Sabe que está de transito, y esta persona que está buscando ser lo mejor de si misma, va a buscar dejar lo mejor para los otros, para los que vienen detrás. Yo creo que sea el mismo, que explore, que se vaya formando, que vaya formándose en una fuerza de voluntad, fortaleciéndola, que sea resiliente, que sea capaz de salir de momentos duros, la vida no es fácil, y a veces los profesores, los padres y las madres queremos cubrir a nuestros hijos y los hacemos frágiles, porque un sobreprotegido hoy día es un desvalido más adelante, por eso debemos educar con la verdad y para la vida real.
En este despertar de intereses ¿qué rol crees que cumple la universidad?
Yo creo que uno de los objetivos principales de la universidad es la investigación, y lo sabemos, pero casi no la promueven, inclusive ahora siguiendo un curso te evitas hacer la tesis. Hemos perdido la capacidad de formar investigadores, que es algo fascinante, investigar y actuar, investigación y acción, y eso le da otra dimensión al profesional y contribuye al desarrollo nacional.








