20/11/08: La caída del dasein

El dasein siendo arrojado, vive cotidianamente en un estado de caida constante. Es un caer entre las cosas, darse sentido a partir de ellas, encubriéndose a sí mismo. Este "caer" es un huir de su existencia más propia: el poder-ser.
Teniendo en cuenta de que el Dasein mismo en el estar huyendo constantemente de sí mismo a la vez también se confiere la posibilidad de perderse en el ser-uno-como-muchos. El Dasein es persistente para sí en su persistente tentación de caer : “El estar-en-el-mundo es en sí mismo tentador”
El Dasein no auténtico al refugiarse en el ser-uno-como-muchos, en el “mundo” acogedor de lo impersonal y lo anónimo cree tener los indicios necesarios de estar realmente viviendo allí en plenitud y autenticidad. Esto brinda al Dasein tranquilización “para la cual todo está “en perfecto orden” y todas las puertas están abiertas”.
Pero esta tranquilidad del Dasein en estado de caída en el mundo no lo conduce al sosiego sino más bien a un “ajetreo” desenfrenado que acrecienta la caída.
El Dasein quien por la curiosidad simula la comprensión de sí mismo, hace que el mismo Dasein se precipite en “una alienación en la que se le oculta su más propio poder.ser”. Esta alienación tentadora y tranquilizante “lleva, en su propia movilidad, a que el
Dasein se enrede en sí mismo”.
Heidegger llama a esta movilidad del Dasein en su ser propio como despeñamiento [Absturz] que es un precipitarse desde sí mismo en sí mismo, “en la carencia de fundamento y en lo inane de la cotidianidad impropia”. Este movimiento es como el del que miente y que necesita caer una y otra vez en la mentira para "sostenerse".
El movimiento doble, centrífugo y centrípeto del permanente sacar fuera de la condición de propio con el movimiento de arrastre hacia dentro del uno, es lo que es peculiar en la movilidad de la caída. Heidegger llama a este movimiento torbellino.
El estado de caída en el mundo no debe entenderse como un no-ser, sino más bien como un modo de ser que está entre mis posibilidades de existir en la cual no soy verdaderamente yo mismo. No es estar entonces ya carente de posibilidades, sino es tan sólo el ocultamiento de mis propias posibilidades.
El Dasein persiste en su poder existir inautenticamente porque esta posibilidad esta inscrita en su estructura existencial misma : “El Dasein está inmediata y regularmente en medio del “mundo” del que se ocupa. Este absorberse en… tiene ordinariamente el carácter de un estar perdido en lo público del uno. Por lo pronto, el Dasein ha desertado siempre de sí mismo en cuanto poder-ser-sí-mismo propio, y ha caído en el “mundo””.
Esto es un estar absorbido por las cosas que absorben a cualquiera y termina aparentemente por no ser más capaz de interpretarse de manera distinta que como cosa entre otras cosas. El aparentemente se da por el hecho de que el estado de caída en el mundo no es un hecho consumado y estable: “Está siempre en instancia de revocación o de agravación”.
Tampoco hay que entender el estado de caída en el mundo como la perdida de un estado anterior más “perfecto”. La caída no es consecuencia de un “acto primigenio” sino más bien hay que ver la caída como un proceso persistente y en avance del alejamiento de sí.
Esto no podrá ser jamás “superado” por el establecimiento de un estado cultural “más excelente y digno”. El Dasein en el estado de caída en el mundo no es en un ser extranjero para sí mismo. Este “rebajamiento” del Dasein es sólo consecuencia de llevar a cabo el movimiento que se desarrolla en lo más intimo de su estructura existencial: “ El Dasein sólo puede caer porque lo que a él le va es el estar-en-el-mundo por medio del comprender y la disposición afectiva” .
Está caído en el mundo, pero este mundo es aún él mismo.
Citas: Ser y Tiempo
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