Muchos de nosotros como estudiantes nos hemos dado con la sorpresa de irreverentes cobradores que no atinan más que pensar en meter más gente en estos carros. Y aún más son "grandiosos los momentos" cuando suceden imprevistos como cuando el carro se estanca en un inesperado lugar. Sí, yo también lo viví.

Fue un jueves en que me dirigía a la universidad cuando de pronto el carro se detiene, para que el chofer y su ayudante reparen el motor porque salía humo. La gente bajó. Muchos reclamaban con justicia su pasaje, otros se quedaron con la promesa de que se arreglara el asunto. Estaba con mucha prisa, así que decidí tomar otra unidad. Sólo había viajado 6 cuadras y el servicio estaba pagado. Por entonces decidí dirigirme muy amablemente al joven cobrador (no tan joven como yo), y pedí que me devolviera mi pasaje, pero sólo me dio 50 céntimos. Con este pasaje ningún carro me iba a llevar. Le reclamé, todavía amablemente, pero no me hizo caso. Insistí una vez más, algo amable, y dejaba que mis palabras quedarán solo en el aire. Tomé con esa moneda un carro y llegué al patrullero más cercano.

Fue grande su sorpresa cuando me vieron bajar del patrullero e hice que le dieran una papeleta, y no por darme medio pasaje, sino porque estaban reparando la unidad cuando deberían chequearlo siempre antes de emprender un nuevo recorrido. Finalmente terminé siendo el malo de la película, pues me reprocharon que tenían hijos, familia, y todo lo demás.

Les cuento esta anécdota meditar sobre el penoso servicio de transporte de Lima. Creo que no se debe pagar el pasaje completo solo 10 minutos en promedio después de subir a la unidad. Nuestros padres trabajan como los transportistas pero la diferencia está en que los últimos cobran por adelantado cuando la mayoría de la personas cobran después de brindar sus servicios y si lo hacen mal les remuneran menos, por lógica. Aún así los dichosos pueden dar un pésimo servicio pero el pasaje ya se pagó.

Esta situación se debe revertir, y tengo entendido de que esta modalidad de pago fue impuestas por particulares que tenías combis, cuando en aquellos tiempos los pocos omnibúses que habían no se bastaban para transportan a una creciente población trabajadora. Las combis remediaron este problema aumentando la oferta de vehículos. Pero ahora son el principal problema del caos que se viene a diario. En otro día les remitiré algunas críticas más de nuestro sistema de transporte.

Por ciento, los policías lograron que me devolvieran el pasaje completo.