
Un relato corto: Totalmente en blanco
“Voy a comer tu naranja ya que parece que no tienes hambre” escuché de repente y me di cuenta que estaba soñando despierto otra vez. Bueno, ni eso. Era solo que me quedé con la mente en blanco mirando el vaso lleno de agua hasta el tope y sentí esa ligera sensación de estar perdido (o ahogándome) dentro de él. No tuve tiempo ni de responder; tomó mi naranja y la partió en dos con precisión milimétrica. Luego en varios pedazos y luego se los comió todos ante mi mirada condescendiente. Quise sonreírle pero no pude, no sé porqué. “¿Vas a tomar el agua?” me dijo mientras me quedaba en blanco nuevamente, perdiéndome en los botones del puño de su abrigo.

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