19/11: Los años 30: la figura de Óscar R. Benavides
El general Óscar R. Benavides saltó a la fama cuando siendo coronel, en 1911, en un breve conflicto con Colombia, venció en la batalla de La Pedrera y capturó Puerto Córdova. Fue una victoria muy significativa pues el país vivía aún con la “resaca” de la derrota frente a Chile en la Guerra del Pacífico. Con ese prestigio fue llamado por los civilistas en 1914 para dar un golpe de estado contra el presidente Guillermo Billinghurst, cuyo régimen había entrado en un callejón sin salida por su disputa con el Congreso. Gobernó solo por unos meses hasta convocar elecciones en 1915; durante su primer breve mandato, estalló la Primera Guerra Mundial. Lugo viajó a Europa como “observador” en la guerra y defendió los derechos del Perú sobre Tacna u arica en la Conferencia de Versalles (1919).
Fue opositor al gobierno de Augusto B. Leguía. Por ello, renunció al cargo de embajador en Roma (1921) y se apartó de toda actividad pública, incluso a su llegada a Lima. Pero fue acusado de conspirar contra la Patria Nueva y, con otros opositores, fue desterrado a Australia. Cuando se dirigían al exilio en una nave peruana, con la ayuda de los demás exiliados, lideró una sublevación abordo y obligó al piloto a enrumbar la nave hacia Costa Rica. Luego pasó a Guayaquil, pero ante la imposibilidad de volver al Perú, viajó a Europa donde residió con su familia hasta 1930, año de la caída de Leguía.
Culminado el Oncenio, fue nombrado Embajador en Madrid (1930-31) y en Londres (1932). Pero cuando en 1933 asomó un posible conflicto con Colombia, fue llamado de emergencia y fue nombrado Director del Consejo de Defensa Nacional. Ese cargo desempeñaba el día que Sánchez Cerro cayó asesinado en el antiguo hipódromo de Santa Beatriz, justamente cuando el malogrado presidente pasaba revista a las tropas que se dirigían a la frontera con Colombia.
Como vemos, Benavides se fue perfilando como el hombre idóneo para “salvar al país” en momentos críticos. Sucedió en 1911, en la frontera con Colombia; en 1914, ante la crisis del gobierno de Billinghurst; en 1919, para defender los derechos del Perú sobre las provincias cautivas ante la opinión internacional; y ahora en 1933, ante el asesinato de Sánchez Cerro y la grave crisis política; para muchos, el Perú estaba en una virtual “guerra civil”.

El general Óscar R. Benavides
Fue opositor al gobierno de Augusto B. Leguía. Por ello, renunció al cargo de embajador en Roma (1921) y se apartó de toda actividad pública, incluso a su llegada a Lima. Pero fue acusado de conspirar contra la Patria Nueva y, con otros opositores, fue desterrado a Australia. Cuando se dirigían al exilio en una nave peruana, con la ayuda de los demás exiliados, lideró una sublevación abordo y obligó al piloto a enrumbar la nave hacia Costa Rica. Luego pasó a Guayaquil, pero ante la imposibilidad de volver al Perú, viajó a Europa donde residió con su familia hasta 1930, año de la caída de Leguía.
Culminado el Oncenio, fue nombrado Embajador en Madrid (1930-31) y en Londres (1932). Pero cuando en 1933 asomó un posible conflicto con Colombia, fue llamado de emergencia y fue nombrado Director del Consejo de Defensa Nacional. Ese cargo desempeñaba el día que Sánchez Cerro cayó asesinado en el antiguo hipódromo de Santa Beatriz, justamente cuando el malogrado presidente pasaba revista a las tropas que se dirigían a la frontera con Colombia.
Como vemos, Benavides se fue perfilando como el hombre idóneo para “salvar al país” en momentos críticos. Sucedió en 1911, en la frontera con Colombia; en 1914, ante la crisis del gobierno de Billinghurst; en 1919, para defender los derechos del Perú sobre las provincias cautivas ante la opinión internacional; y ahora en 1933, ante el asesinato de Sánchez Cerro y la grave crisis política; para muchos, el Perú estaba en una virtual “guerra civil”.

El general Óscar R. Benavides
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