18/11: Los años 30: un presidente asesinado
Fueron las tensiones internacionales las que provocaron, sin ser ése el verdadero móvil, la trágica muerte del Sánchez Cerro. La firma del Tratado Salomón-Lozano con Colombia indignó a la opinión nacional, de manera especial a los loretanos, un grupo de los cuales, en setembre de 1932, se apoderó del pueblo de Leticia y expulsó a las autoridades del país vecino. Sorprendido ante el hecho Sánchez Cerro lo consideró obra de la oposición.
Tiempo antes, el líder de la Unión Revolucionaria había declarado a la agencia "Associated Press", lo siguiente: Nosotros no reabrimos la cuestión internacional arreglada por el ex-Presidente señor Augusto B. Leguía. Nosotros miramos tales cuestiones como hechos cumplidos, pues los arreglos hechos por el anterior Gobierno lo fueron a nombre del Perú y no a nombre personal de Leguía; nuestro único interés es la reorganización interna del país y el aseo de la casa. Pero ahora el panorama había cambiado. En su entusiasmo, los captores de Leticia no midieron las consecuencias provocando la protesta colombiana. El Perú se negó a presentar excusas y hubo algunos enfrentamientos fronterizos.

Como vemos, el desarrollo de los acontecimientos ocasionó el desapego de Sánchez Cerro al Tratado. La guerra era inminente y su gobierno decide movilizar 20 mil efectivos a la frontera. El momento trágico no tardaría en llegar. El 30 de abril de 1933 cuando Sánchez Cerro pasaba revista a las tropas en el hipódromo de Santa Beatriz un joven de filiación aprista le disparó a quemarropa con más de una decena de balas. El temor a que Sánchez Cerro pudiera organizar un partido que lograra tener más éxito con las masas empujó al asesino, o a quienes lo instigaron al crimen, eliminar físicamente a su principal adversario político. Asesinado el presidente, esa misma tarde el Congreso decidió nombrar al general Oscar R. Benavides para completar el período del difunto gobernante. El nombramiento era una clara violación constitucional pero se invocó la situación de emergencia. El militarismo continuaba.

Tumba de Sánchez Cerro en el cementerio Presbítero Maestro
Tiempo antes, el líder de la Unión Revolucionaria había declarado a la agencia "Associated Press", lo siguiente: Nosotros no reabrimos la cuestión internacional arreglada por el ex-Presidente señor Augusto B. Leguía. Nosotros miramos tales cuestiones como hechos cumplidos, pues los arreglos hechos por el anterior Gobierno lo fueron a nombre del Perú y no a nombre personal de Leguía; nuestro único interés es la reorganización interna del país y el aseo de la casa. Pero ahora el panorama había cambiado. En su entusiasmo, los captores de Leticia no midieron las consecuencias provocando la protesta colombiana. El Perú se negó a presentar excusas y hubo algunos enfrentamientos fronterizos.

Como vemos, el desarrollo de los acontecimientos ocasionó el desapego de Sánchez Cerro al Tratado. La guerra era inminente y su gobierno decide movilizar 20 mil efectivos a la frontera. El momento trágico no tardaría en llegar. El 30 de abril de 1933 cuando Sánchez Cerro pasaba revista a las tropas en el hipódromo de Santa Beatriz un joven de filiación aprista le disparó a quemarropa con más de una decena de balas. El temor a que Sánchez Cerro pudiera organizar un partido que lograra tener más éxito con las masas empujó al asesino, o a quienes lo instigaron al crimen, eliminar físicamente a su principal adversario político. Asesinado el presidente, esa misma tarde el Congreso decidió nombrar al general Oscar R. Benavides para completar el período del difunto gobernante. El nombramiento era una clara violación constitucional pero se invocó la situación de emergencia. El militarismo continuaba.

Tumba de Sánchez Cerro en el cementerio Presbítero Maestro
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melissa chavez escribió: